Hidalgo, lugar lleno de fiesta: Conoce los colores, arte, tradiciones y sabores de los municipios a través de sus carnavales
Sin duda toda la magia y color de los pueblos se expresa en una de las épocas del año que coincide con la cuaresma, y es cuando el arte, cultura y tradición se complementan para el lucimiento de las cuadrillas carnavaleras, no lo dudes, Hidalgo, te va a sorprender si buscas donde vivir algo diferente.
Hablar de las fiestas de carnaval en Hidalgo, es alegría, canto, fiesta y sin duda, es adéntrate a la mágica cultura ancestral que ha prevalecido hasta nuestros tiempos por ello, si estás planeando viajar a algún estado para vivir las fiestas carnavaleras no dudes que Hidalgo, es la opción.
Este sábado la Secretaría de Turismo del Gobierno del estado, decidió traer a Pachuca a las comparsas y cuadrillas para dar tan solo un adelanto de lo que se vivirá en los pueblos de la huasteca, la sierra o zona otomí tepehua, donde todo se conjuga para tener unas fiestas dignas de compartirse al mundo por toda la cultura que encierran.
Todo comienza el 27 de febrero, aunque algunos carnavales se extienden hasta mediados de marzo donde las comparsas bailan al compás de las bandas de viento, vestidos con trajes finamente bordados con lentejuelas y chaquiras, además de plumas o tan solo se muestran cuerpos semidesnudos pintados con barro, o con cuernos de venado y pieles de animales exóticos.
Casi todas las comparsas o cuadrillas, ofrendan a sus santos patronos las danzas donde se conjuntan la fe católica con las tradiciones paganas o prehispánicas.
En la huasteca hidalguense, los hombres pintan sus cuerpos con el barro del río, portan penachos y calzón de manta. Estos personajes son conocidos como mecos.
En Huautla, “el pueblo de las mil danzas”, los bailes que realizan los mecos de esta región son una representación de las guerras en las que los aztecas pintaban sus rostros y tocaban caracoles para intimidar a los enemigos en batalla, con el fin de apoderarse de las tierras y conseguir sacrificios para Huitzilopochtli.
Los cornudos, son de Calnali, mitad vaquero y mitad diablo, los actores se unen en una comparsa para salir a cazar, armados con un lazo, un cuerno de vaca que ocupan para reunirse y un espejo a la mitad de su sombrero para deslumbrar a las presas.
Con largos colmillos y ojos almendrados; las chaparreras de charro, las botas con espuelas que hacen resonar el andar de la comparsa por las calles empedradas de la cabecera municipal donde predominan las bandas de viento.
El carnaval de Metepec surgió en 1922, los personajes principales eran charros, comanches y diablos, pero en 1950 cuando los pobladores introdujeron los copilli que se utilizan actualmente, allá hubo un tiempo que se descabezaban gallinas como un sacrifico para abundantes lluvias y cosechas.
Uno de los carnavales más tradicionales de Hidalgo es el de San Bartolo Tutotepec que dura alrededor de 20 días y se ofrece al Señor de Chalma.
La indumentaria de los personajes consta de una máscara tallada en madera de aguacate, lleva incrustaciones de chivo, una barba de crin de caballo y una guía de listones con cascabeles sobre las astas, y un traje completo cubierto de tiras de rafia de colores.
Con más de 100 años de antigüedad, el carnaval de San Agustín Metzquititlán venera al Señor de las Maravillas a través de comparsas que portan máscaras de madera talladas. Inicialmente se representaban rostros humanos, sin embargo, con el paso del tiempo se comenzaron a introducir elementos de animales.
Y así cada carnaval y cada pueblo de Hidalgo se esmera en dar lo mejor de sí y recibir al turismo con calidez, por ello, a través de la Secretaría de Turismo, la Secretaría de Cultura y los ayuntamientos se suman a los apoyos para que estas fiestas dejen la derrama económica que se espera con la llegada de visitantes de distintos lugares del centro del país.


































































