“Tal vez este año el verdadero acto de rebeldía sea simple: no comprar para llenar, sino elegir para cuidar. Porque al final, lo que más recordamos de estas fechas no es lo que se compró, sino cómo nos sentimos acompañados…”
Por: Kathya Moreno.
Diciembre llega cargado de luces, ofertas “imperdibles” y una narrativa insistente: si compras, eres feliz; si regalas más, amas más. Desde la psicología, esta idea no solo es cuestionable, sino peligrosa. El consumismo decembrino funciona, muchas veces, como una anestesia emocional que intenta cubrir carencias afectivas, cansancio acumulado y expectativas sociales difíciles de sostener.
La mercadotecnia entiende bien nuestra mente. Sabe que en estas fechas se activan emociones intensas: nostalgia, culpa, miedo a quedar fuera, necesidad de pertenecer. Por eso apela a mensajes de urgencia “última oportunidad”, comparación social “todos lo tienen” y promesas simbólicas “regala felicidad”. El problema es que confunde el acto de comprar con el acto de vincular, y ahí comienza el malestar.
Desde una mirada psicológica, comprar en exceso no es el problema en sí; lo es cuando el consumo sustituye la presencia, la escucha o el contacto genuino. Regalamos objetos cuando no sabemos cómo regalar tiempo. Llenamos bolsas cuando no sabemos cómo llenar silencios. Y al final de la temporada, aparece la resaca emocional: deudas, culpa y una sensación de vacío que ningún ticket de compra logra tapar.
Replantear el consumo en diciembre implica recuperar la conciencia. Preguntarnos, antes de comprar: ¿Esto responde a un deseo auténtico o a una presión externa?, ¿Estoy comprando para agradar, para compensar o para evitar un conflicto?, ¿Qué emoción estoy intentando regular con esta compra?
No caer en la mercadotecnia no significa rechazar el consumo, sino desactivar el piloto automático. Algunas claves psicológicas para lograrlo:
Diciembre no necesita ser un escaparate de abundancia, sino un espacio de presencia. El consumo consciente no empobrece la celebración; la vuelve más honesta. Tal vez este año el verdadero acto de rebeldía sea simple: no comprar para llenar, sino elegir para cuidar. Porque al final, lo que más recordamos de estas fechas no es lo que se compró, sino cómo nos sentimos acompañados.
Construyamos juntos una mejor versión de ti. @proyecto_be



































































