TANTO EN México como en Estados Unidos, el Banco de México y la Reserva Federal reflejan inconsistencias en relación con sus expectativas de inflación. Ambas entidades parecen ignorar los impactos negativos que ya existen en 2025 y los que se presentarán en 2026.
El Banco de México no quiere aceptar que habrá golpes duros en los precios en 2026 como consecuencia de las alzas en impuestos ya aprobadas en el Presupuesto de Egresos de la Federación, así como por los aranceles que aplicó el gobierno de Donald Trump, sobre los cuales no existe una medición acertada desde marzo pasado hasta este momento.
La Junta de Gobierno de Banxico ha recortado en 300 puntos base su tasa de interés en 2025, pero deja clara su posición neutral y no planea realizar más recortes al inicio del próximo año, lo que significa que no combatirá activamente a la inflación.
Resulta molesta, por el contrario, su inconsistencia al ajustar al alza los pronósticos de inflación para el cuarto trimestre de 2025, de 3.5% a 3.7% anual, lo que implicaría una inflación de 3.8% anual en diciembre. A ello se suman las previsiones para los dos primeros trimestres de 2026, ubicadas en 3.7% y 3.3%, respectivamente.
Estos cambios implican que el Banco de México no ve presiones inflacionarias al inicio del año, lo que choca con el alza en la proyección de la inflación subyacente al cierre de 2025 y con los aumentos esperados en precios para la primera mitad de 2026 derivados de impuestos domésticos y aranceles externos.
Al paso que vamos, es casi seguro que Banxico retrase la fecha de convergencia de la inflación al objetivo del 3% a un periodo posterior al tercer trimestre de 2026, simplemente porque sus números no cuadran.
Las inconsistencias también se reflejan en la expectativa de la Junta de Gobierno de que la inflación subyacente trimestral se desacelerará de manera significativa e inusual desde un punto de vista histórico, incluso por debajo de periodos de recesión económica. Asimismo, se considera que los ajustes fiscales tendrán un “efecto transitorio y no necesariamente proporcional” en los precios.
EN EU, tampoco cantan mal las rancheras. La publicación de la inflación al consumidor de noviembre por parte de la Reserva Federal la ubicó en 2.74% anual, rompiendo una racha de cinco meses consecutivos de aceleraciones. La cifra estuvo por debajo de la expectativa del mercado, que era de 3.06%.
Asimismo, la inflación subyacente —que determina la trayectoria de la inflación general en el mediano y largo plazo— se ubicó en 2.63% anual, su nivel más bajo desde marzo de 2021.
Al mercado no le agradaron las inconsistencias en los datos del índice de precios al consumidor, especialmente porque los correspondientes a octubre no se publicaron debido al cierre del gobierno.
La autenticidad de los números deberá ser tomada en cuenta por la FED antes de realizar nuevos recortes en su tasa de interés.
Por cierto, en un par de semanas Donald Trump hará el anuncio para relevar a Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal. Existen cuatro candidatos, entre los que destacan los actuales gobernadores de la Fed Christopher Waller y Michelle Bowman; el exgobernador Kevin Warsh, así como el actual director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett.
Quien resulte nominado asumirá el cargo a mediados de mayo de 2026.
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