Vehículos ligeros, sustentables y de bajo costo buscan transformar el transporte urbano con talento nacional; se prevé que estará a la venta a partir del primer trimestre del 2027
Olinia es un ambicioso proyecto mexicano que apuesta por el desarrollo de vehículos eléctricos ligeros, económicos y sustentables, diseñados a partir de las necesidades locales y con una fuerte participación de instituciones académicas como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De acuerdo con el calendario establecido, los diseños finales debieron quedar listos en septiembre de 2025, mientras que la flotilla piloto se prevé para junio de 2026. El inicio de la producción está programado para el primer trimestre de 2027 de acuerdo con el video de Tiktok con mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum durante su visita a la planta establecida en Puebla.
El nombre Olinia, que proviene del náhuatl y significa “moverse”, refleja tanto el espíritu de innovación como las raíces culturales del país.

El proyecto tiene como propósito ofrecer una alternativa de transporte accesible y ecológica, especialmente para sustituir mototaxis y motocicletas, mediante modelos enfocados en la movilidad personal, el transporte comunitario y el reparto de última milla.
Los vehículos Olinia serán 100 por ciento eléctricos, con la ventaja de poder recargarse en tomas domésticas, lo que reduce costos de operación y facilita su adopción.
En cuanto al diseño, se contempla una estética de elegancia funcional y aerodinámica, interiores minimalistas, pantallas panorámicas y un distintivo logo de una liebre alada, inspirado en los alebrijes mexicanos.
El desarrollo del proyecto es impulsado por el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, en colaboración con el IPN, la UNAM y el Tecnológico Nacional de México.

En esta iniciativa participan más de 100 científicos y especialistas, consolidando un esfuerzo conjunto entre academia y sector público.
Olinia busca reducir la dependencia tecnológica de otros países, fomentar una cadena de producción nacional y posicionar a México como un referente regional en innovación y movilidad sustentable, convirtiéndose en un proyecto de orgullo nacional con impacto social, económico y ambiental.




































































