La zona arqueológica de Muyil, una de las más antiguas de la costa oriental maya, recibe nuevamente a visitantes con mejoras en infraestructura y servicios
Entre la espesura verde de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an y el resplandor turquesa del Caribe, la historia vuelve a latir con fuerza. La zona arqueológica de Muyil reabrió al público, invitando a redescubrir uno de los asentamientos mayas más antiguos e importantes de la costa oriental.
Ubicada a pocos kilómetros de Tulum, Muyil fue un enclave comercial estratégico que conectaba rutas terrestres y marítimas del mundo maya. Desde aquí partían intercambios que enlazaban el interior de la península con el mar Caribe, a través de una compleja red de caminos y canales naturales.

Hoy, sus estructuras —entre ellas las del Grupo de La Entrada y el Grupo del Sacbé— lucen nuevas techumbres de protección que resguardan los vestigios del paso del tiempo y permiten una mejor apreciación del sitio. El antiguo sacbé, o camino blanco, que articulaba la ciudad con la costa, sigue siendo uno de los grandes atractivos para quienes buscan caminar literalmente sobre la historia.
La reapertura incluye también mejoras en la experiencia del visitante: una nueva unidad de servicios, taquillas, sanitarios y estacionamiento, que facilitan el recorrido en un entorno donde la naturaleza y la arqueología conviven en armonía.

Recorrer Muyil es internarse en una historia que no está escrita en libros, sino en piedra, selva y cielo abierto. Es escuchar el eco de comerciantes, sacerdotes y viajeros que, hace siglos, hicieron de este punto un nodo clave del mundo maya.
En el corazón del Caribe Mexicano, Muyil vuelve a recibir a quienes desean asomarse al pasado y comprobar que, entre la selva y las aguas cristalinas, la memoria ancestral sigue viva. Una experiencia que no tiene desperdicio.


































































