Conductas socialmente aceptadas como las compras, videojuegos y redes sociales pueden activar el mismo circuito de recompensa que las sustancias nocivas advierte especialista de la UAEH
Sustituir el consumo de sustancias como alcohol o tabaco por conductas socialmente aceptadas que generan placer inmediato no siempre es una solución saludable. Así lo advirtió José Ángel Castillo Martínez, coordinador de la Clínica de Atención Psicológica del Instituto de Ciencias de la Salud (ICSa) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), quien explicó que estos comportamientos pueden convertirse en nuevas formas de dependencia.
El especialista señaló que el patrón adictivo surge cuando, frente a emociones como estrés, ansiedad, aburrimiento o enojo, una persona realiza una acción que le produce alivio o tranquilidad. Esa sensación placentera queda registrada en el cerebro debido a la liberación de dopamina, neurotransmisor que activa el circuito de recompensa del sistema nervioso central y refuerza la conducta como respuesta automática ante futuras situaciones desagradables.
“Cada vez que el cerebro asocia una acción con bienestar inmediato, aprende a repetirla”, explicó.
En décadas pasadas, algunas personas reemplazaban el alcohol o el tabaco con el consumo excesivo de dulces. Hoy, ese lugar lo ocupan actividades como las compras compulsivas, los videojuegos o las interacciones digitales constantes —chats, publicaciones en redes sociales y consumo de videos cortos—, prácticas que, aunque parecen inofensivas, pueden formar parte del mismo proceso neurobiológico de la adicción.

Castillo Martínez advirtió que estas conductas, al ser ampliamente aceptadas, pueden pasar desapercibidas. Sin embargo, cuando interfieren en las relaciones personales, el rendimiento académico o laboral, fomentan el aislamiento o generan hábitos poco saludables como el sedentarismo o una alimentación desequilibrada, se convierten en un foco de alerta. Además, la imposibilidad de realizarlas puede provocar ansiedad, irritabilidad o nerviosismo.
Ante este panorama, el coordinador del ICSa subrayó que la atención psicológica es clave para abordar estos procesos, ya que permite fortalecer la regulación emocional y reducir la dependencia a un solo estímulo para experimentar bienestar.
Entre las estrategias recomendadas se encuentran la respiración consciente, técnicas de relajación y el desarrollo de habilidades comunicativas que favorezcan vínculos saludables.
También destacó la importancia de diversificar las actividades cotidianas y practicar la autoobservación.
“Hay que preguntarnos en qué invertimos nuestro tiempo y cómo eso impacta nuestra vida. Esa reflexión puede ayudarnos a identificar si nosotros o alguien cercano enfrenta un problema de dependencia”, señaló.
Finalmente, invitó a la comunidad estudiantil a aprovechar los servicios gratuitos de atención psicológica que ofrece la UAEH, como una herramienta preventiva y de acompañamiento para promover una salud mental integral.


































































