Solo 23% de los empresarios considera que es un buen momento para invertir; inseguridad, incertidumbre jurídica y obstáculos regulatorios afectan la confianza del sector privado
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) advirtió sobre un marcado deterioro en el ánimo de sus socios para realizar nuevas inversiones en México, al registrar una caída de 16.5 puntos porcentuales durante el último año, para ubicarse en apenas 23 por ciento, su nivel más bajo desde que comenzó la medición de Data Coparmex en 2020.
De acuerdo con los indicadores del organismo empresarial, actualmente solo dos de cada 10 empresarios consideran que las condiciones son favorables para invertir, situación que refleja un cambio en las prioridades del sector privado, que ha pasado de proyectar expansiones a concentrarse en mantener sus operaciones.
Entre los principales factores que explican esta pérdida de confianza destaca la inseguridad, que representa un costo adicional para las empresas. Coparmex señaló que 60 por ciento de sus socios incrementó sus gastos en seguridad, recursos que de otra manera podrían destinarse a la contratación de personal, crecimiento o ampliación de operaciones.
A este escenario se suma la incertidumbre jurídica y regulatoria, así como las dificultades relacionadas con el suministro energético y los trámites burocráticos, factores que, según el organismo empresarial, frenan la puesta en marcha de nuevos proyectos y reducen la certidumbre necesaria para comprometer capital.
Menor intención de contratar y expandirse
El deterioro del ánimo empresarial también comienza a reflejarse en los planes de crecimiento. La intención de ampliar sucursales, contratar colaboradores o incrementar los catálogos de productos pasó de 62.8 a 50.3 por ciento, mientras que la inversión destinada a generar nuevos empleos registró una disminución de 10 por ciento.
Coparmex consideró que esta tendencia representa un riesgo para la competitividad y el crecimiento económico del país, debido a que una menor inversión empresarial puede traducirse en menos empleos, menor expansión productiva y una reducción en la capacidad de las empresas para desarrollar nuevos proyectos.
El impacto es particularmente delicado en entidades donde los problemas de seguridad han afectado de manera directa la actividad económica. En Sinaloa, por ejemplo, se han reportado afectaciones importantes a negocios y empleos en medio de la crisis de violencia.
Ante este panorama, el sector empresarial llamó a fortalecer las condiciones de seguridad, certeza jurídica, disponibilidad energética y simplificación regulatoria, con el objetivo de recuperar la confianza de los inversionistas y generar condiciones que permitan reactivar los proyectos de expansión y creación de empleos.






























































