ANGEL CANO. Acaba de terminar el verano, ya es otoño, aunque a algunos les parezca que ya es invierno por los frentes fríos que están atacando el país. Cuando era niño, me encantaba el verano, era sinónimo de ir a la playa, jugar guerritas con pistolas de agua y bombardeo con globos llenos de agua, refrescos fríos, helado, era perfecto por que podía andar sin playera por toda la casa y jugar afuera de casa por muchas horas, porque el sol era ameno y en las noches no hacía frío, el sol era mi amigo. Tengo esos recuerdos de mi infancia muy plasmados en mi memoria. Insisto, yo recuerdo que el sol era mi amigo, de unos años para acá, creo que me odia, siento que está más caliente que antes, ahora me quema horriblemente, broncearme ya no es bello, me arde la piel, con tan solo estar expuesto un par de horas, no sé si es por la edad o porque algo le pasado al sol. ¿Te pasa igual? ¿no le notas algo raro al sol?
Pues, la triste realidad es que si, algo le pasa al sol. Bueno, no al sol, sino a nuestro planeta específicamente a la capa de ozono, nuestra protectora invisible contra la radiación ultravioleta que viene del sol, sin ella, el bronceado sería una quemadora de tercer grado, además de que es muy importante para mantener la temperatura del planeta, sin ella no habría la suficiente producción de alimentos y podríamos desaparecer. Y es que tiene un hoyo, un mentado hoyo del cual todos sabemos algo, pero no lo suficiente. Y es por eso que hoy te voy a contar un poco sobre él.
1.- Fue descubierto en 1972 por el doctor José Mario Molina Pasquel y Enríquez. Éste hombre nació en Veracruz en 1942 y falleció en octubre de 2020 a la edad de 77 años. Con solo once años, fue enviado a una escuela en Suiza, pero se graduó de la facultad de química de la UNAM, en 1965. Obtuvo un doctorado en Alemania en 1967 y otro en Estados Unidos en 1972y un año después se incorporó a la Universidad de California, Irvine, como investigador postdoctoral. Allí trabajó en el laboratorio del profesor Frank Sherwood Rowland, con quien trabajaría por muchos años. Juntos dieron a conocer a la comunidad científica internacional su descubierto a través de un artículo en 1974 y, aunque al principio fue cuestionado y criticado; lograron conquistar las mentes más incrédulas, a tal grado que, en 1995, se les dio el premio Nobel de Química junto con otro científico alemán de nombre Paul Crutzen, quien en 1970 encontró que algunos gases contaminantes tienen efecto destructor en la capa de ozono sin degradarse. Por cierto. Otro dato curioso, de los 3 premios Nobel que puede presumir México, éste es el único que se ha concedido a un científico y ése año 1995, fue la primera vez que se otorgó un premio por alguna investigación relacionada con el medio ambiente
2.- Mario Molina, salvando la capa de ozono y al mundo. Los científicos publicaron sus hallazgos con la esperanza de que el mundo reaccionara ante la amenaza inminente. A medida que su descubrimiento fue confirmado por la comunidad científica, así como por estudios independientes, comenzaron a producirse cambios. A pesar de la resistencia violenta de las potencias de las industrias de refrigeración y pulverización, se establecieron leyes en todo el mundo para disminuir la producción de clorofluorcarbonos, sustancias químicas empleadas en la producción de aerosoles, espumas industriales y domésticas, como el unicel. En 1985 se adoptó la convención de Viena sobre la protección de la capa de ozono y en 1987 el Protocolo de Montreal sobre Sustancias que Degradan la Capa de Ozono. México firmó ambos tratados y adoptó las enmiendas de Londres (1991), Copenhague (1994), Montreal (2006) y Beijing (2007)
Como resultado de estos compromisos, a partir de 1995 en los países industrializados la mayoría de las sustancias agotadoras de ozono incluidas en el Protocolo de Montreal (con excepción de los clorofluorocarbonos, CFC) habían dejado de producirse. En 2005, se eliminó a nivel mundial, la producción y el consumo de más del 95% de las sustancias controladas por el Protocolo, alcanzando en 2009 el 98% de la meta. ¡Así que, lo logramos!
3.- ¿Lo logramos? la verdad es que no, aunque actualmente se utilizan menos sustancias que degradan la capa de Ozono el mentado hoyo sigue ahí. Pero, ¿qué tan grande es, porque tanta alarma? Pues, agárrate, es más grande de lo que te imaginas, es más grande que todo México, en 2021, alcanzó la cifra récord de 22 millones de kilómetros cuadrados. Eso es mas grande que toda la Antártida en el polo sur.
4.- No es uno, son dos. Pues resulta que, aunque el más famoso es el agujero de la Antártida, hay muchas zonas de “adelgazamiento” de la capa de ozono a lo largo del planeta (huecos), pero desde el 2020, se ha detectado un segundo hoyo en el hemisferio norte.
5.- El 16 de septiembre, además del día de la independencia, es desde 1994, el Día Internacional de la preservación de la capa de ozono. Así que ahora, después de ¡Viva México!, hay que gritar ¡Viva la capa de ozono!
6.- El hoyo causa cáncer. Aunque hay muchos tipos de cánceres, dependiendo del órgano afectado y el tipo de células que se modifican, el único que si se relaciona directamente con la radiación ultravioleta es el cáncer de piel en sus diferentes modalidades. Y es que, al tener un adelgazamiento en la capa de ozono, recibimos más radiación ultravioleta, lo cual ha elevado la incidencia de cáncer de piel en un 500%, según estimaciones de nuestro Instituto Nacional de Cancerología, lo cual significa algo así como 16,000 nuevos casos de cáncer de piel al año.
7.- ¡Ya hay solmáforos! Sí, así como nuestro semáforo de alerta volcánica, el cual nos marca una escala de colores verde, amarillo y rojo, dependiendo la amenaza de erupción. Así también han ideado en Chile, un dispositivo que indica el nivel de radiación UV que existe en ése momento. Por ejemplo, en Punta Arenas, situada al extremo sur del país, muy cerca del círculo polar ártico, es por ello que, durante algunos días entre septiembre y octubre, el agujero se desplaza hasta aquí produciendo graves quemaduras en sus habitantes. Si el solmáforo indica el color rojo, mejor no salir de casa ante el inminente bombardeo de rayos ultravioleta. Sin duda, Punta Arenas es un escenario digno de un filme postapocalíptico.
Ahora que ya sabes más cosas, vuélvete verde. Para mayor referencia, leer la columna “greening” en ésa misma sección”.
Chaneke verde
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