El protagonismo que la sede diplomática del país venezolano no ha reflejado en las redes sociales, especialmente Facebook, ahora lo pone ante los ojos mediáticos tras la detención de Nicolás Maduro con el señalamiento del Departamento de Justicia de EEUU que la señalan como un facilitador para vuelos privados vinculados al narcotráfico
Por: Luis Felipe Hernández Beltrán
Además de sus funciones diplomáticas y consulares, la Embajada de Venezuela en México, desde hace unos años no ha sido más que el punto de reunión para simpatizantes mexicanos y venezolanos radicados en nuestro país con un punto en común: ser simpatizantes del chavismo.
Tras la captura de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Adela Flores, la madrugada del 03 de enero de 2026, no fue la excepción. Cientos, que no miles, de partidarios del ahora preso ex presidente se congregaron a las afueras del recinto, ubicado en la calle de Schiller #32 en la colonia Chapultepec Morales, para manifestarse en contra del operativo yanqui y exigir su devolución.
Ahí, según compañeros de prensa que acudieron a realizar su cobertura periodística, discretamente se encontraba la Embajadora Stella Marina Lugo de Montilla. Esperando ver/leer alguna declaración de la emisaria en algún medio mexicano, no lo fue así. Desconozco si pasó desapercibida o simplemente no quiso dar declaraciones.
No así, la sorpresa… Telesur, televisora venezolana, considerada uno de los medios oficialistas más importantes del régimen chavista, logró lo que al parecer fueron los únicos manifiestos de la Embajadora, mismos que fueron reproducidos en el perfil oficial de la Embajada de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en México en la red social Facebook.
“El pueblo de Venezuela no se arrodilla porque el pueblo de Venezuela tiene sangre libertaria. Lo que no lograron con las elecciones, lo que no lograron desestabilizar con el títere de (Juan) Guaidó en su momento, luego con la títere de María (Corina) Machado y luego el señor (Edmundo) González Urrutia, entonces ahora lo hacen con las bombas”, se ve en ese perfil de Facebook que alcanzó, hasta el punto final de esta columna de opinión, unas 743 reacciones, siendo la mayoría 365 “me divierte”(interpretación a un desacuerdo); 438 comentarios, dominando los negativos, al menos los que aparecen en primera vista; en un perfil de apenas 22 mil seguidores, muy bajo para la representación de un país con casi 53 mil venezolanos viviendo en México, según datos del Inegi.
Y esas 743 reacciones han sido el número más alto de vistas en el Facebook de la Embajada de Venezuela desde enero de 2025. Esa misma red social donde se comparten comunicados de prensa del Gobierno de Venezuela, así como invitaciones a eventos culturales públicos o informaciones de los eventos, en su mayoría de agrupaciones mexicanas de izquierda, a los que acude la titular Stella Lugo y uno que otro que encabeza, especialmente en el monumento al libertador Simón Bolívar en la Avenida Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, cuyos números con trabajos llegan a 50 likes y otros apenas alcanzarán dos.
Pero más allá de lo que se anuncie o no en las redes sociales de la principal representación venezolana, lo que más llama la atención no es el poco protagonismo que tiene en las comunidades online, es más, ni la misma la captura de Maduro, sino los documentos en supuesto poder del Departamento de Justicia de Estados Unidos que señalan a la Embajada de Venezuela en México como un facilitador para vuelos privados vinculados al narcotráfico.
Con todo ello, volvamos al inicio. A pesar de las amplias simpatías izquierdistas que en su momento Hugo Chávez y ahora Maduro tienen en México, la Embajada de Venezuela solo era el sitio de trámites diplomáticos y consulares; así como el punto de reunión de las concentraciones pro-chavistas y hasta ahí. Ahora más que nunca, resuena negativamente en la política internacional y adquiere poco a poco relevancia nada favorecedora.
Las declaraciones desde la Embajada, independientemente de las redes sociales con likes, me encanta, me divierte o me enoja, seránsustanciales para aclarar y desenmascarar muchas cosas que podrían beneficiar o no en el juicio del ex mandatario y su esposa, o como bien dice la Embajadora Lugo, “la familia presidencial”. Por ahora, comienza adquirir un protagonismo nunca antes visto en, quizá, los casi 200 años de relación bilateral con México.
Lo que sí es seguro, por no decir garantizado, es que el Gobierno mexicano mantendrá su postura de rechazo a la llamada intervención militar estadounidense contra Maduro, pese a que esta acusación estadounidense en contra la misión venezolana en tierra azteca, como bien señaló el periódico Reforma en su primera plana del 06 de enero de 2026, salpique a México.





































































