Enrique Flores Magón sin duda, una de las voces precursoras de la Revolución Mexicana fue quien permaneció congruente a su ideario y visión crítica aún después del triunfo temporal de Francisco I. Madero.
Una gran vena de su pensamiento estaría influenciado por el pensamiento anarquista europeo, el cual le fue transmitido gracias a la lectura de autores como Mijaíl Bakunin, Joseph Proudhon, Emma Goldman y Piotr Kroptkin. La resignificación de dichos textos, y los propios aportes intelectuales de los Magón, fueron difundidos a través de periódicos, principalmente Regeneración y El hijo del ahuizote. Claros dolores de cabeza para el gobierno porfirista.
Fue precisamente en el diario Regeneración, que Ricardo Flores Magón expresó lo que pensaba del amor, como una respuesta ante las opiniones que el status quo de la época emitía. El texto fue publicado el 30 de septiembre de 1916 en el número 245 de la publicación.
En él, Ricardo contesta al sacerdote de Uvalde, Texas, quien en sus palabras “amaneció de mal humor” y no aplicaba para sí mismo la frase “ama a tu prójimo como a ti mismo”.
¿El motivo? El sacerdote había maltratado a los fieles e incluso a animales domésticos, dándole un puntapié a un perro enfermo. Una vez ya en el púlpito –relata Magón– el sacerdote llamó a los fieles «herejes, condenados, bandidos», para luego condenar a las parejas que optaban por la unión libre.
“Todas la mujeres que no se casan por la iglesia, son unas cualesquiera”, nos dice Magón que el sacerdote exclamó. Ante ello, el revolucionario contestó en su texto: “¿a quién se le había ocurrido insultar a una mujer por el hecho sensatísimo de no dar cuenta a los curas de su unión con un hombre?”
El argumento no se detuvo en la crítica a la idea de atacar a las mujeres, sino que tenía un significado aún más profundo: Para Magón, el amor era asunto que sólo competía a los amantes.
“El amor es un asunto privado de dos seres, y es impropio que se lo comuniquen al cura o al juez. Amar pierde su encanto con la publicidad. El amor necesita del misterio, del secreto; sólo así es bello.”
Insistente, el anarquista mexicano menciona que “El amor sólo se siente intensamente en la intimidad”.
No sólo se trataba de una actitud frente a las autoridades civiles o religiosas, sino de rescatar el amor del “deber ser” con el que se vulnera al comunicarlo a los otros y permitir su intervención.
Por supuesto, lo que Magón pensó sobre el amor no eran ideas abstractas, era el resultado de su propia experiencia de vida, apasionadamente revolucionaria. Testigo de ello es la carta que envió a su amada, María Talavera Broussé, a quien escribió:
“Sólo tengo fe en las dos cosas que amo: tú y la Revolución. Sí, María, fuera de ti y de la Revolución, nada hay para mí ni nada quiero.
Sólo en ti y en la Revolución pienso; de las dos estoy enamorado. ¿Tendrás celos de la Revolución porque la amo como a ti, dulce amada de mi corazón?”
Vaya, lo que se escribe cuando se esta enamorado, ¿Tú lo crees?…. Yo también.



































































