Escala el conflicto en Medio Oriente con bombardeos a sitios estratégicos, muertes de altos mandos iraníes y advertencias de represalias
Israel confirmó una serie de ataques aéreos contra instalaciones nucleares, fábricas de misiles balísticos y objetivos militares de alto rango en Irán, marcando el inicio de una operación militar prolongada que, según Tel Aviv, busca impedir que Teherán desarrolle armamento nuclear.
En respuesta, la república islámica lanzó más de un centenar de drones hacia territorio israelí, en lo que ya se perfila como la escalada más grave en la región desde la guerra entre Irán e Irak en los años ochenta.
Aunque el ejército israelí indicó que trabaja en la intercepción de estas amenazas, no se ha informado oficialmente sobre daños o víctimas derivadas del contraataque.
Entre los impactos más sensibles, Teherán reconoció la muerte del comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hossein Salami, así como de otros altos mandos y científicos nucleares, entre ellos Mohammad Bagheri, Gholamali Rashid, Fereydoun Abbasi-Davani y Mohammad Mehdi Tehranchi.
La cancillería iraní responsabilizó a Estados Unidos por permitir la agresión israelí, señalando que el ataque no pudo haberse realizado sin la coordinación y aprobación de la Casa Blanca. “Estados Unidos también será responsable de las consecuencias de esta aventura”, advirtió el gobierno iraní.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio negó cualquier implicación directa, aunque el expresidente Donald Trump aseguró que su país defenderá a Israel si Irán lanza represalias. También declaró que espera una nueva ronda de negociaciones, aunque reconoció que algunos líderes iraníes ya no estarán en la mesa de diálogo.
La operación israelí, denominada «León Naciente», implicó el despliegue de más de 200 aviones de combate y el uso de al menos 330 municiones contra 100 objetivos estratégicos. Entre los sitios alcanzados se encuentran barrios residenciales de Teherán, la instalación de enriquecimiento de uranio en Natanz, y otras ubicadas en Kermanshah y Tabriz.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó la ofensiva como una medida para asegurar la supervivencia de su nación. “Hemos golpeado el corazón del programa nuclear iraní y del sistema de misiles balísticos. Esta operación continuará hasta eliminar por completo la amenaza”, declaró en un mensaje grabado.
Irán, por su parte, informó que no asistirá a la sexta ronda de negociaciones nucleares con Estados Unidos, prevista en Mascate, Omán. También anunció la apertura de una tercera planta de enriquecimiento de uranio, y la modernización de las centrifugadoras en Fordo, lo que aumentará significativamente su capacidad nuclear.
El Consejo de Seguridad de la ONU emitió un llamado urgente a la moderación, mientras Arabia Saudita, Cuba y Venezuela condenaron los ataques israelíes. Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda expresaron su preocupación por el riesgo de un conflicto regional de gran escala. Por su parte, el grupo Hamas también repudió la ofensiva israelí.
En Israel, se decretó estado de emergencia nacional, se activaron las sirenas antiaéreas y se convocó a reservistas, mientras la población fue instruida a trasladarse a refugios antibombas.

































































