La anciana falleció tras 15 días hospitalizada; su desalojo de la vivienda donde vivió durante 71 años detonó protestas masivas y colocó la crisis habitacional en el centro del debate político español
María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, falleció este miércoles 7 de octubre a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía internada desde el día en que fue desalojada de la vivienda que habitó durante más de siete décadas. Su muerte fue confirmada por el Sindicato de Inquilinas y convirtió nuevamente su caso en el centro de la discusión sobre el acceso a una vivienda digna en España.
El pasado 23 de septiembre, Maricarmen fue expulsada de su departamento en el distrito de Retiro, donde residía desde 1956. La operación correspondió al cuarto intento de desahucio y se llevó a cabo pese a la presencia de cientos de vecinos, activistas y organizaciones que intentaban impedir que abandonara el inmueble. Tras salir de su casa, fue trasladada en camilla al hospital.
El conflicto comenzó después de que la propiedad del inmueble cambiara de manos. Maricarmen pagaba alrededor de 500 euros mensuales por su contrato de renta antigua, mientras que la nueva propiedad planteó un alquiler de hasta mil 650 euros, un incremento de 275 por ciento, cantidad que resultaba incompatible con sus ingresos.

El caso adquirió una enorme repercusión social. El desalojo generó movilizaciones en distintas ciudades españolas y dio paso a una acampada en la Puerta del Sol de Madrid, donde manifestantes utilizaron consignas como “Ni una Maricarmen más” y “Todos somos Maricarmen” para exigir medidas frente a la crisis de vivienda.
Mientras permanecía hospitalizada, la presión social llevó a que se alcanzara un acuerdo con la empresa propietaria para que Maricarmen pudiera regresar a su vivienda una vez que recibiera el alta médica, con un alquiler similar al que pagaba anteriormente. Sin embargo, la solución llegó demasiado tarde: la mujer murió antes de concretar su regreso al inmueble.
La repercusión del caso también alcanzó al ámbito político. El Gobierno de Pedro Sánchez impulsó dos decretos relacionados con la vivienda que fueron rechazados por el Congreso. La crisis política derivada de esa derrota legislativa se sumó a otros factores y desembocó en la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre.
La muerte de Maricarmen provocó nuevas movilizaciones y pronunciamientos de dirigentes políticos. El propio Pedro Sánchez expresó sus condolencias a la familia y reconoció el impacto que tuvo su historia en el debate sobre la vivienda.
Su caso pasó así de ser un conflicto particular por un contrato de alquiler a convertirse en uno de los principales símbolos de la crisis habitacional española. Organizaciones de inquilinos han asegurado que continuarán las movilizaciones para exigir soluciones que eviten que otras personas mayores enfrenten situaciones similares.




























































