La Asociación Nacional de Touroperadores de México logra cosas increíbles en su Quinto Congreso, que tuvo como eje el Turismo Inclusivo
Por: Luis Felipe Hernández Beltrán
A CVF, por ser y estar, por continuar y seguir siendo
Nunca he creído en esos charlatanes, principalmente líderes religiosos con supuestos dones divinos, que aseguran hacer milagros increíbles.
Sin embargo, la Asociación Nacional de Touroperadores de México (Antomex), logró maravillas en su recién culminado 5o. Congreso, detalles qinesperadas, más allá del tema de la inclusión, eje principal de este evento.
Primeramente, emotivo fue haber reunido a la mayoría de las asociaciones turísticas, poco común en eventos de la industria: agentes de viajes, transportes terrestres, guías de turistas, entre otros servicios; además de Cámaras de Comercio, Gobiernos Federal, Estatales y Municipales; y no solo eso, verlos trabajar en equipo, generando y fortaleciendo alianzas entre sí y abiertos a sumar a quien quiera integrarse.
Segundo, dinámicas pocas veces o quizá nunca antes vistas, que llevaron a la concientización y reflexión, que se espera poner en práctica, para ahora sí, todos los involucrados en la industria turística poder presumir con orgullo el ser parte del Turismo Inclusivo: iniciando por las conferencias magistrales de Fermín Ponce León y Cristóbal Getsemani Sánchez Calvillo, destacados activistas sociales por los derechos de los ciegos y discapacitados.
Los impresionantes momentos musicales a cargo del Dúo Claroscuro, conformado por el pianista Víctor Guzmán Salazar y la reconocida violonchelista ciega Maricarmen Graue Huesca; la dinámica con ojos vendados de anotar un tiro penalti, guiados únicamente por sonidos.
Pero sobretodo las tres joyas de la corona: 1.- la cena sensorial: a ojos vendados, desde el entrar al comedor, hasta sentarse en la mesa, agarrar los cubiertos y lo más difícil, comer. 2.- Una visita al Museo Nacional de Antropología, igual, con la dinámica de hacerla a ojos vendados, utilizando solo el sentido del tacto. Y 3.- La carrera atlética Corre con Garra, en el Bosque de Chapultepec, intentando correr o caminar con ojos vendados, dejándose guiar por un vidente.
Ya lo dijo el recién fallecido psicólogo israelí Daniel Kahneman: “Podemos estar ciegos para lo evidente, y ciegos, además, para nuestra ceguera”. Y si, hace unos meses, inconscientemente decidí cegarme (dicho de manera metafórica). Mi orgullo y egocentrismo sobrepasaban mis propios límites, dejando atrás y a punto de tirar a la basura un pasado de gloria, una amistad a prueba de fuego y tantas confidencias, consejos, anécdotas llenas de sonrisas, abrazos y hasta lágrimas.
Por si fuera poco, también decidí quedarme, momentáneamente, manco. No estiré la mano a quien me la brindó para apoyarme y no volver a caer en el abismo. Pero llegó la luz del Congreso de Antomex, esa que hace abrir los ojos no solo en lo laboral ni en la práctica diaria, sino hasta en lo personal. Ofrecí disculpas, acepté errores y recuperé mi brazo derecho.
Por abrir esa luz, agradezco nuevamente a Antomex, a sus directivos Federico Noguez Cornejo y Julio César Rascón Torres por haber hecho de este Congreso un evento perfecto; a Jaime Ortiz, vicepresidente de Transformando el Turismo en México (Tratumex), por haberme considerado y la confianza depositada en un servidor; a Vero Moreno Moreno por sus dinámicas reflexivas y de integración; y a ti, CVF, por volver a abrirme los ojos y volver a ser mi brazo derecho.
Milagros que Antomex pudo lograr…




































































