-Que mientras en la capital del estado se han adquirido drones para reforzar la seguridad, acciones básicas como la iluminación están olvidadas, la ciudad está oscura y es campo libre para el delito porque las lámparas no funcionan, no hay rondines policiacos, hay carestía y poco trabajo, y aunque directamente no es culpa del Ayuntamiento, lo que si debe hacer es solucionarlo y revisar el contrato de la empresa que las instaló para que las repongan o hacen válida la garantía, claro, si es que la hay.
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-Que una nueva perforación al ducto de Pemex en San Primitivo dejó a todos sorprendidos pues justamente en este mes de enero se cumplen 7 años de la terrible tragedia que dejó 137 muertos en Tlahuelilpan y en el mismo sitio hubo una toma clandestina, queda claro que los lugareños no son los huachicoleros, son grupos que llegan de fuera a cometer el ilícito, la pregunta es: dónde está la seguridad no solo de las fuerzas federales sino del mismo personal de Pemex que hace los rondines en sus instalaciones.
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-Que el que anda imparable haciendo reuniones y creando bases de apoyo en toda la entidad es el morenista Cuauhtémoc Ochoa Fernández, quiere ser el próximo gobernador y su padrino Adán Augusto impulsa ese sueño, sin embargo, hay varios escándalos que lo acompañan como la iniciativa de Cobranza delegada que pretendía promover en el senado, que por cierto hasta el puesto le costó, o las omisiones en su declaración patrimonial de las propiedades en el extranjero valuadas en millones de dólares.
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-Que se debe recordar sobre todo que durante su gestión permitió la aprobación de reformas en el Infonavit a favor de despachos jurídicos lo que perjudicó a miles de derechohabientes quienes en juicios masivos perdieran sus hogares, además de generar un desfalco de 29 mil millones de pesos.
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-Que todo esto mina la credibilidad del senador Ochoa y genera desconfianza en su desempeño como servidor público por ello, sus reuniones no crecen pese a que ha buscado la ayuda de ex priistas que saben cómo formar estructuras, sin embargo, la gente está desencantada, pues se ha perdido la confianza tanto por unos como por otros por no mencionar colores, ni partidos. Dicen que todos son iguales o incluso ¡peores!

































































