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jueves, abril 2, 2026
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¿Ya merito llegamos?

Para millones de trabajadores en México es necesario empezar y terminar las actividades diarias sin la luz del día; sacrificando tiempo y momentos con amigos y familiares para pasarlos en el tráfico.


Por Bryan R.

En el subconsciente social, solemos hablar de esto como un problema de urbanismo o de baches; sin entender que comoconsecuencia de esto tenemos la destrucción del tejido social que esto genera.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en las zonas metropolitanas del país las personas pierden, en promedio, más de 100 horas al año atrapados en un auto o esperando en una base de combis.

Y ojo, esto ya no es exclusivo de las grandes urbes. El crecimiento ha expandido el problema: hoy, un traslado diario desde cualquier zona conurbada hacia los centros laborales exige fácilmente dos o tres horas diarias de ida y vuelta.

¿Qué pasa con una sociedad a la que le roban tres horas de su día en el camino? Se pierde así misma. Estamos creando una generación de «padres y madres de fin de semana»; personas con actitud fantasma que llegan a casa sin energía para nada más. Las nuevas generaciones encuentran su propia forma de crecer, de aprender y de educarse carentes de figuras presentes, porque los padres están atrapados a vuelta de rueda en un bulevar o apretados en el transporte público.

A esto hay que sumarle el costo en salud mental. El estrés crónico del claxon, el miedo a ser asaltado en el transporte y la prisa nos están convirtiendo en una sociedad agresiva, siempre al borde de estallar por un problema de tránsito. Llegamos tan cansados de trabajar, que vivimos agotados.

Por eso, exigir una mejor movilidad no es un capricho para la comodidad ciudadana, es una política urgente de rescate familiar. Los gobiernos deben entender que la verdadera métrica de éxito de una ciudad no es cuántos autos caben en una calle, sino cuánto tiempo le devuelve a su gente, de pasar con su gente.

Apostar por un transporte público masivo, seguro y ordenado, así como incentivar la diversificación de los empleos, es la única forma de regresarles a las familias el tiempo que el tráfico les ha robado.

-CAPG-