Encuestas anticipan una contienda cerrada en distritos clave el 7 de junio; la apuesta del PRI se centra en su estructura territorial, mientras Morena buscará romper una barrera histórica
A pocos días de la jornada electoral del próximo 7 de junio, el escenario político en Coahuila se encuentra marcado por una disputa estratégica entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la coalición integrada por Morena y el Partido del Trabajo (PT), que buscará romper por primera vez la hegemonía priista en el Congreso estatal.
En esta elección se renovarán las 25 diputaciones del Congreso de Coahuila, de las cuales 16 serán elegidas por mayoría relativa y nueve por representación proporcional. La contienda adquiere especial relevancia debido a que el estado es considerado el último gran bastión estatal gobernado por el PRI.
La coalición oficialista federal “Sigamos Haciendo Historia” competirá de manera inédita en alianza total entre Morena y PT en los 16 distritos de mayoría, con el objetivo de conquistar por primera vez triunfos distritales locales en la entidad y consolidar el crecimiento electoral que ambos partidos han registrado en procesos federales recientes.
Por su parte, el PRI, acompañado por la Unidad Democrática de Coahuila (UDC) dentro de la denominada “Alianza Ciudadana por la Seguridad”, centra su estrategia en la fortaleza de su estructura territorial, la operación política regional y la promoción de los resultados obtenidos en materia de seguridad pública, uno de los temas que mayor peso tiene entre el electorado coahuilense.
Las encuestas de cierre de campaña muestran escenarios competitivos en diversos distritos, particularmente en municipios como Monclova y Ciudad Acuña, donde la diferencia entre las principales fuerzas políticas se mantiene dentro de márgenes reducidos.
Para Morena, la elección representa una oportunidad histórica para abrirse paso en un estado donde tradicionalmente ha enfrentado dificultades para consolidar triunfos locales. Para el PRI, en cambio, el reto consiste en conservar el control político de una entidad considerada estratégica para su permanencia como fuerza competitiva a nivel nacional.



























































