El 9 de febrero se celebra el Día del Odontólogo en México en honor a Santa Apolonia, una mujer cristiana de Alejandría que murió en el siglo III por torturas en los dientes. Desde entonces, en todo el mundo se evoca su nombre al sufrir algún padecimiento bucal para calmar las dolencias
La salud dental es primordial para el bienestar general de las personas de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ha señalado como un requisito para gozar de buena salud y calidad de vida, pero en México, esta rama de la medicina no ha sido prioridad de los gobiernos, por lo que la gran mayoría de los mexicanos no tiene acceso ni siquiera una visita anual al odontólogo.
De acuerdo a estudios, la mala posición dental es de los padecimientos más comunes que afecta a la población mexicana, y se ha convertido en uno de los principales problemas del país, de acuerdo con los especialistas.
“Los dientes desalineados pueden favorecer a la acumulación de sarro debido a que dificulta la tarea de llevar una correcta higiene dental. Esto genera enfermedades periodontal o de encías y, a largo plazo y si no es tratado como es debido, a la pérdida de la pieza dental”, explica Tania Pozos, odontóloga y especialista en tratamientos de alineación dental.
Señala que si este tipo de problemáticas se tratan desde temprana edad, pueden prevenir y evitar evolucionen a caries, tapaduras y sarro, entre otros problemas: “por ese motivo, la mala posición dental es tratado por los odontólogos como una prioridad sanitaria, y debería ser un derecho para todas las personas”.
Además, también existe un factor estético: “también está vinculado a lo emocional, ya que tiene un impacto en la felicidad de una persona. No poder sonreír libremente frustra a muchas personas, acaba con su confianza, y genera infelicidad”, agrega la especialista.
Para responder a esas dificultades han surgido alineadores dentales a bajo costo, en sintonía con las dificultades de la economía mexicana y que tienen el objetivo de democratizar el acceso a la salud bucal.
Pozos trabaja como especialista en alineación dental en la startup de origen chileno Wizz, que se encuentra en plena expansión en México, y que ha logrado abaratar los costos de producción de los alineadores gracias a convertirse en sus propios fabricantes de software, reduciendo gran parte de sus costos de importación.


































































