El impacto psicológico de los medios de comunicación

Después de un breve análisis sobre el terrorismo mediático a la largo de la historia del mundo, es fundamental recalcar que en México pasa algo completamente similar. En años pasados, TV Azteca y Televisa eran las principales impulsoras de contenido mediático que, a través de mentiras y calumnias, armaban todo un montaje para que la sociedad fuera manipulada de manera progresiva. 

Algo así sucedió con el fallecimiento de Paco Stanley. TV Azteca, a partir del 7 de junio de 1999 (el día del deceso) hasta los días posteriores, comentaristas y reporteros no paraban de echar culpas a quien era el jefe de Gobierno en aquel entonces, Cuauhtémoc Cárdenas. Reclamando a Seguridad Pública y señalando a su vez la ineficacia de las autoridades capitalinas. Los periodistas y comunicadores manipularon a tal nivel que terminaron de convencer a cierta población receptora que la muerte del comediante era producto de la delincuencia en la entidad. Leyendo a Carlos Fazio y realizando un análisis insondable de la situación, se supo que se trataba de un homicidio causado por el crimen organizado, pues se comenta que Francisco Stanley estaba ligado directamente al Señor de los Cielos. Este es sólo un ejemplo de tantos, en específico de cómo los medios de comunicación penetran a nivel psicológico y subconsciente del ser humano. 

Los videoescándalos o videomontajes armados por debajo de la mesa, en lo obscurito, en hoteles de prestigio, bajo una taza de café o una bebida alcohólica, con pláticas desbordadas en ira, traiciones y deslealtades, todos son parte también de una estrategia de desestabilización y desprestigio con ultranza a hacer daño a una persona. Esto pasó con Andrés Manuel López Obrador al querer ser presidente de México en 2006 y durante su mandato como jefe de Gobierno del 2000 al 2005. 

En 2004 se acusó de manera desmesurada a René Bejarano por la filtración de un vídeo expuesto por Federico Döring en el noticiero “El Mañanero”, donde recibía una cantidad de dinero por parte de Ahumada. Ese día, Brozo invitó a René al programa con el pretexto de querer saludarlo y mostró el video con vehemencia y crueldad. René, al igual que Gustavo Ponce, fueron víctimas de un sistema neoliberal, lúgubre y despiadado, donde las televisoras estaban al servicio del poder, PRI y PAN. Tiempo después, Víctor Trujillo y Diego Fernández de Cevallos admitieron que esto había sido parte de un montaje para desacreditar la figura de López Obrador. 

Hoy en día nos damos cuenta del poder de los medios de comunicación y del daño que podemos ocasionar si no somos conscientes de ello. Las redes sociales juegan un papel importante. La sociedad actualmente se encuentra mejor informada, los jóvenes se encuentran más interesados en involucrarse en la realidad de varios temas que atañen al país. El ejercicio de la conferencia mañanera es una herramienta vital para informar a los mexicanos y mexicanas de una manera certera, así como veraz con información de primera mano. En la actualidad, con un solo click podemos hacer investigaciones extensas y darnos cuenta de la verdad de una situación. No todo es como lo pintan los medios televisivos y periodísticos, pues es ambivalente. 

Ahora que he leído a Noam Chomsky, él comenta una frase que me ha encantado: “la manipulación mediática hace más daño que una bomba atómica, porque destruye los cerebros”. Con esto hago una reflexión: investiguemos, leamos, y luego demos nuestra opinión al respecto.