La ola de frío extremo convierte las cataratas del Niágara en un palacio de cristal que deslumbra al noreste de América del Norte
Enero de 2026 quedará grabado en la memoria visual del invierno: las Cataratas del Niágara han vuelto a transformarse en un palacio de cristal, producto de una histórica ola de frío que azota el noreste de Estados Unidos y el sureste de Canadá. Con temperaturas de hasta –22 °C y sensaciones térmicas aún más severas, el agua, la bruma y el viento se confabularon para esculpir un paisaje de fantasía.
¿Es Narnia o es Nueva York? ❄️Las Cataratas del Niágara se convierten en un palacio de cristal🧊
La histórica ola de frío en EE. UU. ha logrado lo imposible: congelar parcialmente las Cataratas del Niágara. Las imágenes son irreales.🌊💎#Naturaleza #FrioExtremo… pic.twitter.com/uzoKnwUOyN
— Noticias Énfasis (@enfasisnoticias) January 26, 2026
Aunque el caudal del Niágara es tan poderoso que nunca se congela por completo, el frío extremo ha logrado solidificar las capas superficiales y la nube de rocío permanente. Ese vapor helado se deposita y endurece al instante sobre árboles, barandales y rocas, formando columnas, estalactitas y velos de hielo que brillan como vidrio al amanecer.
En la base de las caídas, el espectáculo alcanza su clímax con la aparición del llamado “Puente de Hielo” (ice bridge): una acumulación masiva que, en inviernos severos como el actual, puede elevarse varios pisos, creando la ilusión de una plataforma sólida bajo el rugido del agua.

El fenómeno coincide con una tormenta invernal de gran escala que mantiene en alerta a más de 30 estados de EE. UU., impactando ciudades como Nueva York y Boston con aire ártico. Aun así, el Parque Estatal de las Cataratas del Niágara permanece abierto, y los visitantes —bien abrigados— acuden para atestiguar la postal helada.
Las autoridades recomiendan experiencias como Journey Behind the Falls para observar de cerca las formaciones cristalinas, pero advierten que el frío extremo y el granizo de bruma congelada pueden ser peligrosos sin el equipo adecuado. Entre el estruendo del agua y el silencio del hielo, Niágara ofrece estos días una lección de naturaleza en estado puro: la belleza también puede ser feroz. ❄️

































































