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sábado, abril 4, 2026
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Hombres brillan en la muestra gastronómica de Santiago de Anaya

Santiago de Anaya brilla en su 45 edición del concurso gastronómico donde participaron mil 340 cocineras y cocineros tradicionales de esta región del Valle del Mezquital.

 

La cocina ancestral de Santiago de Anaya es patrimonio de Hidalgo y ahora uno de los atractivos turísticos más importantes de la entidad; sin embargo, hace siglos en esta árida tierra, los indígenas otomíes sobrevivieron con lo que encontraban en sus tierras de cultivo, desde insectos, roedores, larvas, aves y todo tipo de flora que crecía.

Con el paso de los años aquí nació el famoso dicho: “Todo lo que corre y vuela, a la cazuela”.

En este rincón del Valle del Mezquital, la vida ha sido difícil y cuando no llegaban las remesas de los migrantes, las mujeres y sus hijos salían al campo y buscaban hasta debajo de las piedras qué comer; así lograban las familias salir adelante.

Cuando el trabajo falla, hasta los arbustos con espinas (mezquites) ofrecen sus frutos.

Tras la necesidad, vino el gusto por cada platillo que cocinaban las abuelas, que fueron dejando sus recetas donde cada ingrediente que les daba la naturaleza era aprovechado.

Así, del maguey se consume el aguamiel y se elabora el pulque, pero también se extraen los gualumbos, los chinicuiles, los escamoles y con sus pencas se hornea la barbacoa de carnero.

La delgada piel de la penca se usa para preparar el mixiote, que se acompaña con carne de cerdo o de carnero con nopales.

Hoy este pueblo indígena volvió a dar muestra de su placer por lo ancestral, por sus sabores, por la riqueza de su fauna y de su flora traducida en platillos que no solo calman el hambre, sino que ahora es todo un placer degustarlos.

Entre los platillos más llamativos, que incluso estaban en la antesala de ganarse un premio, fueron los que prepararon los señores Arturo, Cirilo, Octavio y Merced.

Don Arturo Hernández cocinó xamuhes (insectos) con orejones en salsa borracha, no solo exótico, sino riquísimo.

Don Cirilo Mejía preparó caracoles en salsa de xoconoxtle con nopales y flores del campo.

Don Octavio elaboró mixiotes a base de flor de garambullo en salsa tatemada de xoconoxtle y encacahuatado con un toque ahumado de milpa.

Mientras que don Merced guisó un conejo en chile de ajo con ensalada de chinicuiles.

Estos hombres dejaron ver que también le entran a la cocina y le ponen el toque para preparar las recetas ancestrales que han hecho famoso a este pueblo hidalguense.

Aunque ya hay criaderos para la reproducción de especies, este año casi no hubo tlacuache ni ardillas al horno, tampoco lagartijas; aunque la víbora de cascabel en mixiote con mole rojo, que prepara uno de los hombres de esta demarcación, sí estuvo presente, quien invita a probarla sin miedo, pues descubrió cómo aprovechar la carne de este reptil sin ningún tipo de riesgo.