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martes, marzo 31, 2026
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La credibilidad del Banco de México, en entredicho

El ominoso déficit publico

LA CREDIBILIDAD del Banco de México, con presunción de autonomía desde 1994, nunca había estado en duda, ni tan cuestionada, como en este año, en el cual se le ha señalado como servil a las consignas de la Presidencia de la República, de la Secretaría de Hacienda o de otros poderes de la Federación.

La decisión de política monetaria de la semana pasada, que llevó al Banco de México a bajar su tasa de interés en 25 puntos base para ubicarla en 6.75%, en contra de la expectativa del mercado y de la tendencia de otros bancos centrales, es un indicador preocupante.

Para algunos analistas, la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno no actúan con plena autonomía, con excepciones como los subgobernadores Galia Borja y Jonathan Heath.

Lo más grave de esa decisión es que la gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, junto con los subgobernadores José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo, justificaron el recorte por la debilidad económica, la depreciación moderada del peso y el bajo riesgo del conflicto en Medio Oriente.

Sin embargo, estas apreciaciones contrastan con la realidad. El crecimiento económico registró una caída de -0.9% en enero, según el INEGI, mientras que el dólar superó los 18 pesos la semana pasada. Además, el conflicto en Medio Oriente ya impacta los precios de energéticos y fertilizantes a nivel global.

Los precios de las gasolinas magna y premium han rebasado los 24 y 28 pesos por litro, respectivamente, mientras que los fertilizantes han incrementado su costo en alrededor de 30%, con presiones adicionales en el corto plazo debido a la incertidumbre en el estrecho de Ormuz.

En cuanto al tipo de cambio, el aumento en las tasas de interés de los bonos del Tesoro de Estados Unidos obligará al Banco de México a ajustar al alza los rendimientos de instrumentos como Cetes, Bondes y Udibonos.

El recorte de la tasa reduce el diferencial con Estados Unidos a 300 puntos base, el menor nivel desde 2016, lo que incrementa el riesgo de mayor volatilidad y depreciación del peso frente al dólar.

A ello se suma que los precios al consumidor aumentaron 0.62% en la primera quincena de marzo, la mayor alza para ese periodo desde 1998, lo que anticipa nuevas presiones inflacionarias en los próximos meses.

Para muchos analistas, el Banco de México enfrenta un problema de credibilidad. Se espera que la inflación alcance 3.92% en los próximos 12 meses, lo que pone en duda la efectividad de la política monetaria para regresar al objetivo del 3%.

Las señales no son alentadoras. Resulta difícil sostener la narrativa de autonomía cuando las decisiones parecen alinearse con las necesidades del gobierno.

Incluso, voces del sector financiero señalan que dentro del Banco de México se ha generado un ambiente de tensión, donde la comunicación con actores externos se ha limitado al extremo.

Más allá de estas versiones, lo cierto es que el momento exige claridad, independencia y rigor técnico.

Porque cuando se pone en duda la credibilidad del banco central, lo que está en juego no es solo una decisión de tasas… es la confianza en la estabilidad económica del país.

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