La digitalización del gobierno: una apuesta por la confianza

La digitalización de los servicios gubernamentales representa una de las herramientas más potentes para combatir la corrupción

Por Bryan R.

Poner el énfasis en la modernización administrativa suele interpretarse como una cuestión meramente tecnológica, un cambio de papel por pantallas. No obstante, en el contexto actual de Hidalgo, la digitalización de los servicios gubernamentales representa una de las herramientas más potentes para combatir la corrupción y devolverle la confianza al ciudadano en sus instituciones. El gobierno digital no es un lujo decorativo; es una exigencia de transparencia y una necesidad operativa para una administración que aspire a la alta gerencia pública.

Se debe reconocer que en el último periodo se han habilitado plataformas para agilizar trámites que antes tomaban días de traslados y filas interminables. Este avance es un reconocimiento implícito a la dignidad del tiempo del ciudadano. Pero el énfasis crítico debe ponerse en la usabilidad y en la brecha digital. Una plataforma digital es inútil si su diseño es tan complejo que requiere de un gestor para navegarla, o si no considera que una parte importante de la población hidalguense aún carece de conectividad estable en sus comunidades.

Gobernar a través de indicadores implica entender que la digitalización no es un fin en sí mismo, sino un medio para la rendición de cuentas. Un gobierno digital exitoso es aquel que permite al ciudadano rastrear cada peso de su presupuesto o cada etapa de una licitación pública en tiempo real. La crítica necesaria es que, en ocasiones, se confunde «tener una página web» con «ser un gobierno transparente». La verdadera transformación digital ocurre cuando la información deja de ser una concesión del funcionario y se convierte en un dato abierto y accesible para cualquier persona.

La propuesta para Hidalgo es transitar hacia un Estado Abierto. Esto significa los gobiernos en los diferentes órdenes, no solo deben usar la tecnología para emitir comunicados, sino para crear mecanismos de retroalimentación donde el ciudadano pueda evaluar el desempeño del servicio público de manera inmediata. El diseño de políticas públicas debe basarse en estos datos generados por el ciudadano, permitiendo una toma de decisiones más precisa y menos intuitiva.

Reconocer la infraestructura digital existente es el punto de partida. Puntualizar que aún falta una verdadera cultura de datos abiertos es el punto de inflexión. Si Hidalgo quiere ser referente de modernidad, debe entender que la tecnología debe estar al servicio de la gente, eliminando los espacios de opacidad que la burocracia tradicional solía proteger. La digitalización es, en última instancia, el camino más corto entre el gobierno y la legitimidad social.

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