18 C
Mexico City
viernes, abril 10, 2026
Inicio Columna Cuando lo que eres parece no alcanzar

Cuando lo que eres parece no alcanzar

“Eres suficiente incluso en tus dudas. Incluso en tus días grises. Incluso cuando no sabes qué sigue…”

 

Hay una herida que no se ve, pero acompaña a muchas personas todos los días: la sensación de no ser suficientes. No hace ruido, no deja marcas visibles, pero pesa. Pesa cuando te levantas y ya sientes que vas tarde en la vida. Pesa cuando logras algo y, en lugar de celebrarlo, piensas que cualquiera lo habría hecho mejor. Pesa cuando te comparas, cuando dudas, cuando te hablas con una dureza que jamás usarías con alguien más.

A veces, esa voz nace hace mucho tiempo. En una frase que alguien dijo sin pensar, en una expectativa que nunca pudiste cumplir, en una versión de ti que creíste que tenías que ser para ser amado, aceptado, suficiente. Y sin darte cuenta, empezaste a exigirte más de lo humano, a vivir con la sensación de estar siempre en deuda contigo mismo.

Lo más doloroso es que, incluso cuando haces todo “bien”, la sensación no se va. Porque no tiene que ver con lo que haces, sino con lo que crees de ti.

Y entonces la vida se vuelve una carrera silenciosa: haces más, das más, intentas más… esperando que en algún punto llegue ese momento en el que por fin puedas respirar y decir “ya está, ya soy suficiente”. Pero ese momento no llega así. No aparece como premio por desempeño.

Llega cuando te detienes, aunque sea un instante, y reconoces lo que has cargado. Cuando aceptas que has hecho lo mejor que has podido con lo que tenías, incluso en tus peores días. Llega cuando dejas de tratarte como un proyecto que necesita arreglarse y empiezas a mirarte como una persona que merece comprensión.

Porque la verdad —aunque cueste creerla— es que no tienes que ganarte tu valor. No está en juego. No depende de cuántas veces aciertes, ni de cuántas metas cumplas, ni de cuánto te acerques a esa idea inalcanzable de perfección.

Eres suficiente incluso en tus dudas. Incluso en tus días grises. Incluso cuando no sabes qué sigue.

Y sí, habrá momentos en los que esa inseguridad regrese. Va a susurrarte que no puedes, que no eres capaz, que no estás listo. Pero ahora sabes algo que antes no: esa voz no es la verdad, es solo una historia que aprendiste… y que también puedes cuestionar.

Tal vez hoy no te sientas fuerte. Tal vez hoy no te sientas suficiente. Pero sigues aquí. Sigues intentando. Sigues sosteniéndote, incluso cuando parece difícil.

Y a veces, eso —solo eso— ya es profundamente valiente.

Construye la mejor versión de ti

@proyecto_b