Durante décadas, Hidalgo figuró entre las entidades con mayores índices de pobreza y rezago social del país. Las regiones indígenas concentraban las mayores carencias y la zona tepehua encabezaba los indicadores de marginación, seguida por la Huasteca, el Valle del Mezquital y la Sierra Gorda, una región marcada históricamente por la migración hacia Estados Unidos ante la falta de oportunidades.
Reducir esa brecha nunca ha dependido de una sola política pública. La atención médica, la educación, la infraestructura y los servicios básicos forman parte de la ecuación. Sin embargo, existe un componente que termina por marcar la diferencia: la capacidad de generar empleos bien remunerados que permitan a las familias romper el ciclo de la pobreza.
En los últimos años Hidalgo ha apostado por una estrategia que combina la atracción de inversiones con el fortalecimiento de los programas sociales. Ambos elementos no son excluyentes; por el contrario, deberían complementarse. Mientras la inversión crea condiciones para el desarrollo económico de largo plazo, la política social atiende las necesidades inmediatas de quienes aún permanecen en condiciones de vulnerabilidad.
Los indicadores del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reflejan avances entre las mediciones de 2016 y 2022. Si bien el comportamiento no ha sido uniforme y existen periodos con retrocesos, la tendencia general muestra una reducción gradual en distintos indicadores de rezago social.
En ese contexto, el gobierno de Julio Menchaca decidió reforzar los llamados Programas del Pueblo, una estrategia que este año inició la entrega directa de apoyos, sin intermediarios, bajo la premisa de que “el bienestar empieza donde más se necesita”.
La prioridad fue clara: atender primero a las familias de los municipios afectados por las lluvias registradas en octubre pasado, con el propósito de acelerar su recuperación económica.
En esta primera etapa se distribuirán 51 mil 875 tarjetas destinadas a madres trabajadoras, personas artesanas, migrantes y proyectos comunitarios, con una inversión superior a 519 millones de pesos.
Del total, 174 millones de pesos llegarán a habitantes de 307 comunidades que concentran los mayores niveles de rezago social en Hidalgo. Más allá de la cifra, el desafío consiste en que esos recursos se traduzcan en mejores condiciones de vida y no únicamente en un alivio temporal.
Los programas sociales suelen dividir opiniones. Sus críticos sostienen que generan dependencia o que los recursos públicos terminan diluyéndose sin resultados medibles. Sus defensores argumentan que representan la diferencia entre comer o no hacerlo, comprar medicamentos, adquirir útiles escolares, mejorar una vivienda o mantener abierto un pequeño negocio familiar.
Ambas posturas contienen elementos válidos. La discusión, en realidad, no debería centrarse en la existencia de los apoyos, sino en su eficacia. Toda política pública financiada con recursos de los contribuyentes debe ser evaluable, transparente y capaz de demostrar que modifica las condiciones de vida de quienes la reciben.
La primera entrega benefició a 3 mil 510 personas con una inversión superior a 32 millones de pesos. Destacan las más de 12 mil madres trabajadoras que recibirán apoyo durante el programa, además de personas migrantes y proyectos productivos que buscan fortalecer la economía comunitaria.
El verdadero balance no podrá hacerse al concluir la entrega de tarjetas, sino dentro de algunos años. Si esos apoyos logran que una familia permanezca en la escuela, fortalezca un negocio, incremente sus ingresos o deje de migrar por necesidad, entonces habrán cumplido su propósito. De lo contrario, se convertirán en un esfuerzo más que alivió momentáneamente una necesidad, pero no modificó las causas estructurales del rezago.
Ahí radica el desafío de cualquier gobierno: que la política social no sea el destino final, sino el puente hacia un desarrollo sostenible que permita a las familias dejar de depender del apoyo público para construir, con su propio trabajo, un mejor futuro.


































































