
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Coespo destacó la importancia de atender los factores sociales, familiares y comunitarios asociados a este fenómeno
Hidalgo registró 159 defunciones por suicidio en 2025, de las cuales 119 correspondieron a hombres y 40 a mujeres, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, el Consejo Estatal de Población (Coespo), organismo sectorizado a la Secretaría de Gobierno de Hidalgo, destacó la necesidad de analizar este fenómeno desde una perspectiva demográfica y social.
A nivel nacional, el INEGI reportó 8 mil 846 suicidios durante 2025, cifra que representa una tasa bruta de 6.8 defunciones por cada 100 mil habitantes. Ocho de cada 10 casos correspondieron a hombres, mientras que alrededor de 20 por ciento fueron mujeres.
Las estadísticas también muestran una concentración importante entre la población joven. En México, los grupos de 15 a 24 años y de 25 a 34 años concentraron los mayores porcentajes de suicidios durante 2025, con 24.3 y 26.9 por ciento, respectivamente.
Ante este panorama, el Coespo señaló que las cifras permiten identificar grupos y contextos que requieren mayor atención y contribuir al diseño de estrategias orientadas a fortalecer los vínculos familiares, las redes comunitarias, la escucha y el acompañamiento oportuno.

El tema establecido para el periodo 2024-2026 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), con respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, cuyo propósito es impulsar una conversación abierta que permita reducir el silencio, los prejuicios y la estigmatización alrededor de este fenómeno.
La OMS advierte que el suicidio no responde a una sola causa, sino que intervienen diversos factores sociales, culturales, psicológicos, biológicos y ambientales. Por ello, su prevención requiere acciones integrales y coordinadas entre instituciones públicas, organizaciones sociales, comunidades, familias y ciudadanía.
Desde la Secretaría de Gobierno, a través del Coespo, se llamó a fortalecer esta coordinación y a reconocer que la prevención también implica generar entornos de apoyo, detectar oportunamente situaciones de vulnerabilidad y promover una cultura de empatía y acompañamiento, particularmente entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes.




























































