La inusual recepción en Washington fue presentada por medios estatales chinos como una muestra del creciente peso internacional del gigante asiático
La recepción que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció al mandatario chino Xi Jinping durante su visita de Estado a Washington generó amplia atención en China, donde medios estatales y ciudadanos destacaron el nivel de los honores desplegados durante el encuentro.
La visita, realizada del 23 al 25 de septiembre de 2026, incluyó una recepción poco habitual: Trump y la primera dama Melania Trump acudieron personalmente a la Base Conjunta Andrews para recibir a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, a su llegada a territorio estadounidense.
El despliegue ceremonial incluyó alfombra roja, banda militar y una ceremonia oficial de bienvenida. Posteriormente, Xi participó en reuniones con Trump en la Casa Blanca y en una cena de Estado ofrecida en su honor.
En China destacan el simbolismo de la visita

La recepción llamó especialmente la atención en China. De acuerdo con Associated Press, los medios estatales chinos dieron amplia cobertura a la visita y presentaron las imágenes de Washington como una señal del creciente peso internacional del país.
La agencia citó a ciudadanos chinos que señalaron sentirse impresionados por el nivel de recepción ofrecido a Xi. Uno de ellos consideró que el trato recibido mostraba que China se había convertido en un país “realmente poderoso”.
El Los Angeles Times también reportó que la cobertura de los medios estatales chinos presentó el recibimiento y las actividades de la cumbre como una proyección del creciente estatus e influencia global de China.
Una cumbre marcada por comercio, tecnología y tensiones geopolíticas
Más allá del protocolo, el encuentro entre Trump y Xi estuvo marcado por asuntos de alto impacto para ambas economías, entre ellos el comercio, los aranceles, los minerales estratégicos, la inteligencia artificial y la relación entre Washington y Pekín.

Durante la cena de Estado del jueves, Xi afirmó que ambos gobiernos habían mantenido intercambios “sinceros y profundos” y que alcanzaron entendimientos sobre diversos asuntos, mientras Trump calificó la relación personal entre ambos mandatarios en términos positivos.
Aunque los resultados concretos de la cumbre quedaron sujetos a los acuerdos y negociaciones posteriores, las imágenes del recibimiento tuvieron un fuerte impacto simbólico en China, donde la visita fue seguida de cerca por la población y ampliamente difundida por los medios estatales.
La escena de Trump recibiendo personalmente a Xi en la pista de aterrizaje se convirtió así en una de las imágenes más comentadas de la visita y en un elemento destacado de la narrativa pública sobre el encuentro entre las dos principales potencias económicas del mundo.






























































