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viernes, octubre 30, 2026
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La nostalgia de la ofrenda

“La ofrenda, […] se convierte en algo más que un conjunto de elementos tradicionales: es un espacio de expresión emocional, memoria y pertenencia...”

 

Por: Kathya Moreno.

Hay fechas que no solamente se celebran, también se sienten. El Día de Muertos es una de ellas. Basta percibir el aroma del cempasúchil, escuchar una canción o mirar una fotografía familiar para descubrir que la memoria tiene una manera muy particular de acercarnos a quienes ya no están físicamente.

 

En México hemos construido una relación muy especial con la muerte. La vestimos de colores, la representamos con flores, la acompañamos con música y alimentos, pero, sobre todo, encontramos en nuestras tradiciones una oportunidad para mantener viva la memoria de quienes formaron parte de nuestra historia.

 

La nostalgia es una experiencia emocional en la que conviven recuerdos, afecto, tristeza y gratitud. Por eso, estas fechas pueden despertar sentimientos contradictorios: mientras algunos disfrutan preparando una ofrenda, otros experimentan la tristeza de no poder abrazar nuevamente a sus padres, abuelos, hermanos o amigos.

 

Es importante comprender que el duelo no tiene fechas de caducidad ni sigue un camino lineal. Extrañar no significa que no hayamos avanzado; llorar no significa que no hayamos aceptado la pérdida. A veces, recordar es precisamente una manera de continuar.

 

Honrar a quienes han fallecido no significa permanecer anclados en el pasado, sino encontrar nuevas formas de mantener un vínculo simbólico con ellos. Podemos hacerlo preparando su platillo favorito, escuchando su música, compartiendo sus historias o poniendo en práctica aquellas enseñanzas que dejaron en nuestra vida.

 

La ofrenda, entonces, se convierte en algo más que un conjunto de elementos tradicionales: es un espacio de expresión emocional, memoria y pertenencia. Cada fotografía cuenta una historia; cada objeto representa un recuerdo y cada alimento puede convertirse en una manera de decir: fuiste importante y sigues teniendo un lugar en mi historia.

 

Pero quizá la reflexión más importante de estas fechas es aprender a honrar también a quienes todavía nos acompañan. Expresar afecto, escuchar a nuestros padres, abrazar a nuestros abuelos y dejar de posponer los momentos importantes.

 

Porque honrar a nuestros muertos también significa aprender a cuidar mejor a nuestros vivos.

 

Este Día de Muertos, permitámonos recordar, llorar, agradecer y celebrar. No tenemos que olvidar para sanar, ni dejar de extrañar para continuar.

 

Porque hay personas que dejan de estar entre nosotros, pero nunca dejan de formar parte de lo que somos.

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