Con misas, peregrinaciones y la tradicional Feria del Dulce, el Pueblo Mágico de Real del Monte vive su festividad religiosa más importante en honor al Señor de Zelontla, protector histórico de los mineros.
El Pueblo Mágico de Real del Monte vive su fiesta más importante con la celebración en honor al Señor de Zelontla, santo patrono de los mineros, también conocido como El Buen Pastor y El Señor del Dulce Nombre, una tradición que durante el fin de semana atrajo a miles de peregrinos y turistas.
Con una misa especial, peregrinaciones y diversas actividades artísticas, culturales y comerciales, el histórico pueblo minero rinde culto a la imagen de Cristo que permanece durante el año en el altar mayor de la capilla principal, construida en el siglo XVIII. Como marca la tradición, la imagen fue retirada del templo para ser llevada en procesión a la iglesia en honor a la Virgen del Rosario, donde permanecerá cerca de los fieles durante casi una semana.
Una vez concluidas las celebraciones, el próximo viernes el Señor de Zelontla regresará a su lugar habitual en una peregrinación solemne, para continuar recibiendo diariamente a los devotos que acuden atraídos por los milagros atribuidos a esta venerada imagen.
La devoción al Señor de Zelontla data de hace más de 200 años y tiene su origen entre los mineros ingleses y lugareños, quienes antes de internarse en las entrañas de la tierra se encomendaban a él para regresar con vida de los socavones.
El Cristo de Zelontla es representado cargando un cordero sobre los hombros y portando una lámpara encendida, símbolo del farol que utilizaban los mineros para alumbrarse en la oscuridad mientras extraían oro y plata.
Como parte de las celebraciones religiosas, la noche del sábado acudió el arzobispo de Tulancingo, Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, acompañado de un enviado de la Nunciatura Apostólica en México, quienes oficiaron la misa mayor a las 19:00 horas. Posteriormente, se realizó la tradicional quema del castillo.
Las festividades sacras se mezclan con las celebraciones populares, donde la música, la gastronomía y las exposiciones artesanales llenan las calles de este pueblo ubicado a más de 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar, al que se accede por la carretera México–Tampico, en su tramo Pachuca–Huasca.
Durante el domingo, día principal de la festividad, cientos de fieles entonaron Las Mañanitas al santo patrono y participaron en un ritual minero que consiste en colocarse frente a la imagen e ingresar a un pequeño cajón simbólico, como acto de protección y fe.
Debido a esta tradición, las actividades comerciales y populares reciben el nombre de “La Feria del Dulce”, una de las expresiones culturales más representativas de Real del Monte.

































































