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Una historia poco conocida

La historia de las naciones sigue deparándonos sorpresas, nuevos datos e interpretaciones, pero también hechos que por motivos o circunstancias, digamos especiales, se escapan del registro histórico, o permanecen poco conocidas, desvaneciéndose así de la memoria colectiva. Cuando esto sucede, las sociedades pierden el rumbo, su sentido de la dirección y peoraún, su capacidad de comprenderse y reconocerse así misma.

 

Esta reflexión ocurre a raíz del recién celebrado 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, una hazaña histórica para las 13 colonias originales, lo cual tuvo profundasrepercusiones globales y continúa inspirando y marcando la vida de millones de personas al día de hoy.

 

Sin embargo, uno de los primeros financistas del movimiento independentistas estadounidense fue la Nueva España (México), donde se generaron y exportaron la mayor parte de las riquezas del nuevo mundo para sostener la presencia española en América.

 

 

Analicemos esto más de cerca. En el marco de la recién celebrada independencia de Estados Unidos, muchas personas se preguntan, entre otras cosas, por qué en el número 22 de la calle Barclay de Nueva York, se mantiene en pie la Iglesia de San Pedro, la primera católica en la Gran Manzana, construida en noviembre de 1785.

 

A otras más les resulta desconocido el nombre español de Diego de Gardoqui y se preguntan por qué tiene un monumento dedicado a él en el Parque de las ciudades Hermanas de Filadelfia. Es probable que muchos más, sepan que Gardoqui llegó precisamente a Nueva York en 1785 como el primer embajador de España en Estados Unidos. Pero desconozco si la mayoría de los ciudadanos estadounidenses conocen el papel de Gardoqui durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos actuando en nombre de la Corona Española para proporcionar al movimiento independentista de las trece colonias equipo militar esencial y ayuda financiera.

 

Por supuesto, no fue porque España deseara la independencia de las colonias británicas que se negó a sus propias colonias en América, sino porque Gran Bretaña representaba una verdadera amenaza económica y política para su dominio del Nuevo Mundo. No fue hasta el Tratado de París de 1898 que Cuba obtuvo su independencia nominal, mientras que Puerto Rico y Guam se convirtieron en territorios estadounidenses y la mayoría de las demás islas del Caribe lograron su independencia entre mediados y finales del siglo XX.

 

El Tratado de París de 1898 otorgó a Cuba una independencia nominal  (aunque permaneció bajo una influencia estadounidense durante décadas), pero Puerto Rico y Guam se convirtieron en territorios estadounidenses, no en naciones independientes. La mayoría de las demás islas no obtuvieron la independencia hasta mediados o finales del siglo XX.

Muchos estadounidenses y ciudadanos de otros países probablemente se sorprendieron en diciembre de 2014 cuando, durante la presidencia del demócrata Barak Obama, el Senado y la Cámara de Representantes nombraron ciudadano honorario al español Bernardo de Gálvez.

 

Como es bien sabido, este nombramiento se otorgó por octava vez en toda la historia de Estados Unidos y representa el máximo honor que ese país concede a un ciudadano extranjero.  De Gálvez es reconocido como un héroe de la Guerra de la Independenciaestadounidense que arriesgó la vida por la libertad del pueblo de los Estados Unidos yproporcionó suministros, inteligencia y apoyo militar en la guerra.

 

En este mismo sentido, recordamos a Luis de Córdova y Córdova, natural de Sevilla y capitán general de la Armada Española, quienen agosto de 1780, capturó un convoy británico de 55 buques con armas y tropas para reforzar al ejército inglés. Durante esta incursión, 3144 marineros y soldados fueron hechos prisioneros, y se confiscaron 80.000 mosquetes, además de más de 1 500 000 libras esterlinas. El impacto de estos hechos derrumbó la Bolsa de Londres y benefició a los colonos rebeldes.

 

Así de Córdova y Córdova es recordado como un estratega tenaz, líder valiente y patriota, que se mantuvo firme durante el siglo XVIII, una época definida por conflictos mundiales.

 

La lista de figuras hispanas podría ampliarse sin duda. Sin embargo, lo fundamental es subrayar la influencia determinante del imperio español en la consecución de la independencia de las colonias americanas del dominio británico.

 

Partes del imperio ibérico de aquella épocaen particular la Nueva España (el México actual)también desempeñaron un papel fundamental en la lucha de las Trece colonias. Sin embargo, hasta el día de hoy, esta contribución sigue siendo poco conocida; reconociendo que es una tarea importante que aun queda por delante, esencial para fomentar un mejor entendimiento entre las naciones en una época marcada por la excesiva confrontación y los conflictos entre países, culturas y sociedades.

 

Consideremos las pruebas. Historiadores tanto de México como de España documentan que, entre 1720 y 1800, La Nueva España mantuvo un virreinato con un superávit monetario en su tesoro. Esto contrastaba de manera notable con otros territorios españoles como Filipinas, Cuba o Puerto Rico.

 

También es cierto que los superávits financieros enviados por el Tesoro Real desde Veracruz, México, a La Habana fueron cruciales para mantener el aparato militar y comercial español en Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, las Floridas, la Luisiana y diversas islas y guarniciones en el Caribe a lo largo del siglo XVIII.

 

Así pues, es un hecho que España no sufragó la mayor parte de los gastos relacionados con las operaciones militares en América, sino por la Nueva España, hoy México. Los historiadores coinciden en general que sin la plata mexicana, la victoria en esta guerra imperialy mucho menos el mantenimiento de la estabilidad financiera de la Corona- habría sido imposible.

 

Datos relativos a los situados, como se conocían desde finales del siglo XVI las transferencias de metales preciosos al Gran Caribe, sugieren una estimación total de 38 millones de pesos enviados a la región entre 1779 y 1783.

 

Otras cifras revelan que las remesas clasificadas como situados alcanzaron los 38 millones de pesos durante los cinco años de guerra, esta cifra incluye el costo de gran cantidad de mercancías enviadas desde la Nueva España para abastecer a la tropa que operaba desde La Habana y a los marineros de la armada que comendaba José Solano.Esta última cifra es comparable con los 38 millones de pesos remitidos de Veracruz a La Habana entre 1779-1783.

 

Los registros del Tesoro Real indican que la mayor parte de estas remesas se destinaron a tres gastos principales: El ejército expedicionario bajo el mando de Bernardo de Gálvez, el cual tenía su cuartel mayor en La Habana aunque actuó mayoritariamente en la Luisiana y en las Floridas; la armada bajo el mando del almirante José Solano, la cual operó en varios frentes navales del conflicto con Gran Bretaña, y la guarnición militar estacionada en Cuba bajo el mando delcapitán general Juan Manuel Cajigal, reforzada por tropas provenientes de la Nueva España(actual México).

 

Por tanto, la importancia de la Nueva España no se cifraba solamente en su capacidad para suministrar recursos para la metrópoli, sino todavía más por constituir el baluarte financiero del imperio español en el Gran Caribe.

 

Con la plata situada por la Nueva España se compraba el tabaco cubano que se remitía a las fábricas reales de la metrópoli. Entre 1750-1800, estas remesas alcanzaron un valor superior a los cien millones de pesos. Durante el siglo XVIII los montos de los situados aumentaron  en parte por la inclusión de las partidas destinadas a la compra de tabacos, como por la reorganización de las defensas militares del imperio español y, sobre todo por la intensificación de las batallas en la zona caribeña por las guerras entre las potencias europeas y la revolución americana.

 

Un autor incluso ha descrito el siglo XVIII como la época dorada de estas remesas.

 

En conjunto, estos datos revelan el aspecto poco conocido y rara vez comentado de la contribución de la Nueva España -el actual México- a la lucha por la independencia de Estados Unidos. Comprender esta historia tendría un gran valor social y cultural, fomentando una mejor y mayor comprensión entre culturas, países y sociedades.

 

@RoCienfuegos1

 

 

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Roberto Cienfuegos
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y Maestro por la Universidad Politécnica de Tulancingo de Bravo, Hidalgo.Coberturas internacionales en Brasil, Colombia, Dinamarca, Jamaica, Perú, Taiwán, y Trinidad y Tobago. Corresponsal de Excélsior y Notimex en Estados Unidos y en Venezuela.Su trabajo aparece en McGraw-Hill, la revista colombiana Dinero, las agencias noticiosas Ansa, United Press International, Xinhua, Notimex, La Opinión de Los Ángeles, Hoy, The Dallas Morning News y Tiempos del Mundo.@RoCienfuegos1ro.cienfuegos@gmail.com