Entre rituales religiosos y costumbres populares, la celebración más importante del cristianismo une historia, cultura y esperanza el Domingo de Pascua
La Pascua de Resurrección, también conocida como Domingo de Pascua, es la festividad central del cristianismo, en la que se conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día de su crucifixión, de acuerdo con los evangelios canónicos. Esta fecha no solo marca el triunfo de la vida sobre la muerte, sino también el cierre del periodo de penitencia de 40 días conocido como Cuaresma.
El domingo de Pascua se celebra entre los cristianos con misas solemnes, alegría y tradiciones como los huevos de Pascua. Muchas veces sin conocer su origen solo por repetición de de costumbres ancestrales.
✝️🌅 Domingo de Resurrección | 5 de abril de 2026
Hoy celebramos el regreso a la vida de Jesucristo, al tercer día de su crucifixión, marcando el triunfo sobre la muerte y el fundamento de la fe cristiana.
Es el día más importante del calendario litúrgico, que cierra la Semana… pic.twitter.com/MmTpM1f7wA
— Noticias Énfasis (@enfasisnoticias) April 5, 2026
Cada año, miles de familias viven esta jornada entre la solemnidad de la fe y la calidez de las tradiciones que han pasado de generación en generación. En iglesias, hogares y plazas, la Pascua se convierte en un momento de encuentro, reflexión y renovación espiritual.
Más allá de su significado religioso, la celebración está rodeada de símbolos que mezclan raíces cristianas y paganas, dando forma a una rica tradición cultural. Uno de los más representativos es el huevo, considerado desde la antigüedad como emblema de vida y renacimiento. Mucho antes del cristianismo, diversas culturas ya teñían y decoraban huevos como parte de rituales vinculados a la fertilidad y la primavera.

Con el paso del tiempo, estas prácticas se integraron a la tradición cristiana. Relatos populares, como el de la Virgen María ofreciendo huevos a los soldados que vigilaban a Cristo, añaden un matiz simbólico a esta costumbre, donde incluso se dice que sus lágrimas quedaron marcadas en ellos.
La historia también guarda curiosidades como la de 1885, cuando el zar de Rusia encargó al joyero Peter Carl Fabergé la creación de huevos esmaltados para celebrar la Pascua. Aquellas piezas, que incluían detalles de diamantes y rubíes, hoy son consideradas verdaderas obras de arte y forman parte de colecciones en museos alrededor del mundo.

Otro personaje emblemático de estas fechas es el conejo de Pascua, cuyo origen se remonta a tradiciones alemanas. Asociado con la fertilidad, este símbolo comenzó a popularizarse en Europa y posteriormente en América, especialmente a partir del siglo XIX, cuando surgieron las primeras figuras comestibles elaboradas con azúcar y hojaldre.
A estas tradiciones se sumaron con el tiempo los dulces, como las grageas de jalea, que desde la década de 1930 forman parte de las celebraciones, especialmente entre niñas y niños.

Así, entre procesiones, reuniones familiares, juegos y símbolos, la Pascua de Resurrección se vive como una fiesta que trasciende lo religioso para convertirse en una expresión cultural llena de significado, donde la esperanza y el renacer se hacen presentes en cada detalle.






























































