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miércoles, junio 10, 2026
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Cielo mundialista tejido por artesanas, una joya monumental

Cielo mundialista tejido por artesanas una joya monumental FotoEspecial

Más de 250 artesanas de “Cielo Tejido” de  Etzatlán transforman una calle de Zapopan en una galería aérea inspirada en las selecciones que jugarán en Guadalajara

A unos días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el talento y la tradición mexicana ya se hacen presentes en las calles de Jalisco con una de las expresiones artísticas más llamativas del torneo: el “Cielo Tejido”, una monumental obra elaborada completamente a gancho por más de 250 artesanas del municipio de Etzatlán.

La megaobra fue instalada sobre el Andador 20 de Noviembre, en el corazón de Zapopan, donde se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos para visitantes nacionales y extranjeros que comienzan a llegar con motivo de la justa mundialista.

Suspendido sobre la calle como un gigantesco techo multicolor, el tapiz artesanal combina formas, figuras y símbolos que representan a las siete selecciones nacionales que disputarán partidos de la fase de grupos en el Estadio Guadalajara.

Escudos, banderas e insignias deportivas se entrelazan con el característico trabajo textil que ha dado fama internacional a las artesanas jaliscienses.

Detrás de la obra existe un intenso proceso de planeación y coordinación. Desde principios de año, un grupo de 15 tejedoras especializadas trabajó en el diseño y confección de los detalles más complejos, incluyendo los escudos nacionales y elementos decorativos.

A ellas se sumó posteriormente un colectivo integrado por más de 200 mujeres que colaboraron para completar cada una de las piezas que hoy conforman el enorme tapiz.

El resultado es una instalación tridimensional de gran formato que no solo embellece el espacio urbano, sino que también proyecta la riqueza cultural de México ante miles de aficionados que visitarán Guadalajara durante el Mundial.

Para las creadoras, el “Cielo Tejido” representa mucho más que una decoración temática.

Es una oportunidad para mostrar al mundo el valor de las tradiciones artesanales y el trabajo comunitario que caracteriza a Etzatlán, municipio reconocido por sus coloridas intervenciones textiles en espacios públicos.

Símbolo de identidad, trabajo comunitario y orgullo mexicano 

Mientras el balón aún espera rodar en los estadios, las agujas, los hilos y las manos de cientos de mujeres escriben una de las historias más coloridas del Mundial 2026, convirtiendo una calle de Zapopan en un puente entre la pasión futbolera y el arte popular mexicano.

Detrás de la espectacular imagen que hoy admiran miles de visitantes existe una historia de trabajo colectivo, dignificación laboral y preservación de las tradiciones textiles mexicanas.

A diferencia de otros proyectos comunitarios, el trabajo de las artesanas es remunerado mediante un esquema de economía circular y comercio justo impulsado por la Asociación Civil Cielo Tejido. Gracias a este modelo, las tejedoras —muchas de ellas mujeres adultas mayores— reciben un pago por cada pieza elaborada de manera artesanal, convirtiendo el proyecto en una importante fuente de ingresos para decenas de familias.

La iniciativa nació en 2017 como una ofrenda comunitaria inspirada en la fe local, pero con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en una organización que promueve el desarrollo económico y cultural de la región.

El nivel de complejidad de la obra queda reflejado en el tiempo invertido para su elaboración.

Cada hexágono regular de rafia requiere aproximadamente tres horas de tejido individual, mientras que las intervenciones monumentales realizadas por el colectivo pueden acumular entre 3 mil 500 y 24 mil horas de trabajo colaborativo, dependiendo de la magnitud del montaje.

En el caso específico del proyecto mundialista de Zapopan, la planeación comenzó desde enero de este año. Durante cerca de cinco meses, las artesanas trabajaron de manera continua para confeccionar los escudos de las selecciones participantes, integrar los elementos decorativos y ensamblar la gran estructura inspirada en una serpiente azteca que recorre visualmente el andador.

El resultado es una obra que no solo celebra la llegada del Mundial 2026 a México, sino que también proyecta al mundo la riqueza cultural de Jalisco y el valor de las técnicas artesanales transmitidas de generación en generación.