
«¡Es un milagro!»: Doña Lilia narra los momentos en los que pensó que moriría junto con su nieta por la explosión de gas en Cuernavaca
Fueron apenas segundos… Doña Lilia Hernández, trabajadora de un taller de cantera en la Calle Francisco Villa de la Colonia Las Granjas, en Cuernavaca, Morelos, narró cómo salvó su vida al correr, junto a su nieta, al ver una densa nube de gas blanco.
“Cuando yo volteé hacia la entrada de la calle vi una cortina de humo blanco. En el momento yo quise como que cerrarle, pero me llegó el olor a gas, y estaba mi nieta conmigo, y lo primero que le dije fue ‘¡Corre, vámonos’”, contó.
Doña Lilia trabaja en el negocio de cantera de su hijo, ubicado en la colonia Las Granjas, uno de los inmuebles alcanzados por la explosión e incendio provocados por la fuga de gas LP de una pipa.
Después de una misa realizada este domingo en la calle para pedir por las víctimas de la explosión, la mujer narró lo que para ella y sus vecinos es un milagro.
Aquella tarde, recordó, ella y su nieta corrieron hacia el fondo de una privada para alejarse de la nube de gas.
“Salimos corriendo hacia el lado de la Privada, hacia el fondo de la Privada, hasta topar con pared. Cuando llegamos a una parte de la mitad de la privada, se escuchó la primera explosión”.
Detrás de ellas, contó, comenzaron el fuego y la destrucción.
“Se veía todo el humo, la flama, todo esto. El negocio quedó deteriorado, en llamas, todo en llamas. Las láminas, el gas, la presión del gas y todo eso levantó todas las láminas”, dijo.
En el establecimiento había objetos fabricados con fibra de vidrio: macetas y un baño provisional. El calor fue tal que, aseguró, prácticamente desaparecieron.
“Quedaron calcinadas, en total cenizas”, aseguró.
La cámara de seguridad del negocio alcanzó a registrar la salida de Lilia y su nieta. Después, la imagen quedó cubierta de blanco.
“Es que fueron segundos”, insistió.
Al llegar al fondo de la privada encontraron a otras personas que intentaban escapar. Colocaron una escalera para librar una barda.
Doña Lilia recordó que para entonces las fuerzas comenzaban a abandonarla.
“Yo caí en una cisterna. Al final yo ya no podía, ya no tenía fuerzas”.
Pero sobrevivió y su nieta también.
Horas después, cuando finalmente les permitieron regresar al establecimiento, Lilia y su hijo caminaron entre los daños.
Ahí, entre objetos destruidos y rastros del incendio, algo los detuvo.
“Lo primero que yo vi, con mi hijo, fue el Sagrado Corazón”, relató.
Era una imagen de Cristo hecha también de fibra de vidrio.
El mismo material de las macetas que habían quedado calcinadas. El mismo material del baño provisional destruido por el fuego. Y estaba, aseguró Lilia, en la misma zona alcanzada por el incendio.
Pero la figura permanecía de pie.
“Yo soy creyente, creo en Dios y cada quien sus religiones, porque a veces nos juzgan, pero para mí, mi fe, es que Él se manifestó aquí para que no nos llegara el fuego. Como que puso una cortina, no sé, algo pasó, pero estamos vivas. Mi nieta y yo estamos vivas”, expresó.
La imagen quedó ennegrecida por el humo y con algunas afectaciones. No obstante, permaneció firme.
“Pasó aquí todo el fuego y mi Cristo quedó. Sí, un poco deteriorado con el humo y todo, pero está firme y él siguió con sus manitas así”.
Para Lilia no existe duda sobre lo que aquello significa.
“Le agradezco a Dios, de verdad, que por medio de Cristo, del Sagrado Corazón, nos protegió”.
Su relato no termina ahí. Lilia también recordó a otro hombre al que atribuye parte de que la tragedia no alcanzara dimensiones todavía mayores.
La pipa de gas involucrada en el incidente no explotó.
Mientras alrededor ardían vehículos y motocicletas, un trabajador de una pipa de agua potable se aproximó, pese al riesgo.
“Llegó un muchacho de una pipa azul. No le importó, no le importó su vida porque todavía estaba expuesto. Explotando los vehículos, las motos, mi carro quedó deteriorado. No le importó, él se quitó la playera, se tapó la boca y la nariz y empezó a echarle agua a la pipa de gas”, contó.

Para ella, también fue parte de esa cadena de circunstancias que permitió que hoy pueda contar la historia.
El negocio de su hijo quedó severamente dañado. Es, además, una fuente de empleo y el sustento de su familia.
La pérdida material pesa, dijo, pero después de lo vivido ha adquirido otra dimensión.
“El negocio es un desastre, es materia, duele y sí, porque el dueño, el propietario, es mi hijo y mis hijas, mis nietas, yo dependo de él. Hay varias personas, es una fuente de trabajo también y pues está en desastre total, es una desesperación”.
La familia tampoco salió ilesa emocionalmente.
Su nieta, la adolescente que corrió junto a ella mientras el gas cubría el lugar, tuvo que ser llevada a la Cruz Roja tras sufrir una crisis nerviosa.
“Se aguanta, se hace fuerte, pero la verdad es que estamos destrozados por dentro. Muy fuerte”.
En medio de todo, Lilia se aferra a una escena cotidiana que después de aquella tarde dejó de serlo: sentarse alrededor de una mesa y comprobar que todos siguen ahí.
“Nos sentamos a cenar en estos días, llegamos a casa de mi hijo, porque ahí nos estamos quedando… y pienso que mi familia está completa, gracias a Dios”.
Este domingo, la imagen del Sagrado Corazón estuvo presente durante una misa católica realizada en la Calle Francisco Villa para agradecer y pedir por las víctimas de la explosión.
Después volvió al negocio, donde será resguardada.
La familia decidió que no restaurará la figura ni borrará las huellas que dejó el humo. Construirán un nicho, colocarán un cristal para protegerla y permanecerá exactamente como quedó después del incendio.
“No lo vamos a pintar. Lo vamos a dejar así porque es un milagro, la verdad”, aseguró.
Para Lilia, las paredes, las láminas, las macetas y el negocio podrán reconstruirse.
Lo verdaderamente importante ocurrió durante aquellos segundos en los que tomó a su nieta y corrió mientras una nube de gas avanzaba detrás de ellas.
“Eso es lo principal, porque la materia, pues le digo, duele, pero al final estamos con vida, estamos completos”.
Y entre los restos del lugar, el Cristo permanece de pie





























































