Trabajadores de la Contraloría del Gobierno del Estado participaron en un concurso de altares en el que mostraron la riqueza cultural, gastronómica y artística de las siete regiones de Hidalgo.
“Entre flores, memoria y tradición” se denominó este año el concurso de altares organizado por la Contraloría del Gobierno del Estado, donde trabajadores instalaron siete ofrendas para preservar una de las tradiciones más representativas de México: el Día de Muertos.
El encuentro permitió rendir homenaje a personajes que, desde distintos ámbitos, han colocado el nombre de Hidalgo en el escenario nacional, al mismo tiempo que cada altar mostró parte de las costumbres, sabores y expresiones culturales de las regiones de la entidad.
Durante el recorrido por las ofrendas aparecieron platillos y bebidas tradicionales. De la Huasteca destacó el zacahuil y todo el esplendor del Xantolo, mientras que el Altiplano estuvo representado por el pulque natural y los curados de diferentes frutas, además de barbacoa, pan y tamales.
Entre tapetes de aserrín, caminos de flor de cempasúchil, aguardiente, carnavalito, galletas de maíz y atole, también hubo espacio para recordar a personajes ilustres.
Entre ellos estuvieron el caricaturista Gabriel Vargas, creador de la icónica Familia Burrón, y El Santo, “El Enmascarado de Plata”, luchador profesional y actor mexicano convertido en uno de los grandes íconos de la cultura popular. Ambos originarios de Tulancingo.
La Comarca Minera recordó a Pedro Romero de Terreros, Conde de Regla. Aunque el empresario minero nació en España, murió en San Miguel Regla, Huasca de Ocampo.
También fue homenajeado Sixto Valencia Burgos, dibujante de Memín Pinguín y originario de Villa de Tezontepec.
Por parte de Zacualtipán, en la Sierra Alta de Hidalgo, se recordó al general Felipe Ángeles, cuyo nombre lleva actualmente el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), ubicado en el Estado de México.
Así, entre un mosaico multicolor de platillos, bebidas, música, baile y costumbres, las siete regiones de Hidalgo mostraron parte de su identidad. En el caso de la Huasteca, el Xantolo volvió a ocupar un lugar especial como una de las celebraciones más esperadas del año, cuando las comunidades se preparan simbólicamente para el reencuentro entre vivos y muertos.
El contralor Álvaro Bardales convocó a su equipo a participar, por áreas, en la creación de los altares como una forma de mantener vivas las tradiciones de las comunidades hidalguenses.
El resultado llamó la atención y la exposición fue abierta a la prensa. Además, el sábado las familias que deseen conocer los altares podrán recorrerlos de manera gratuita.
La muestra permite apreciar en un mismo espacio parte de la riqueza cultural y gastronómica de Hidalgo, además de conocer a personajes que han contribuido a que la entidad tenga presencia en ámbitos como la cultura, el arte, el deporte y la economía.
Con incienso, zacahuil, frutas, galletas y flores de cempasúchil, el altar dedicado a la Huasteca obtuvo el primer lugar del concurso interno.
Sin embargo, la competencia fue cerrada. Los trabajadores encargados de representar a Tula y al Valle del Mezquital construyeron una pirámide iluminada que tuvo como fondo imágenes en video del cerro del Xicuco. Sus tapetes elaborados con aserrín y semillas mostraron también la riqueza de una región marcada por el legado de la cultura tolteca y sus emblemáticos Atlantes.
Los altares del Altiplano y de la región Tepehua también destacaron por su elaboración y elementos tradicionales.

































































