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lunes, noviembre 2, 2026
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NASA jubila al telescopio Swift; caerá a la Tierra tras 22 años en el espacio

El observatorio terminó sus operaciones después de más de dos décadas estudiando algunas de las explosiones más poderosas del universo; su reentrada a la atmósfera se espera en los próximos días.

 

Después de casi 22 años explorando el universo, el telescopio espacial Neil Gehrels Swift terminó su misión y se encuentra en sus últimos días en órbita antes de reingresar de manera no controlada a la atmósfera terrestre.

La NASA puso fin a las operaciones del observatorio el pasado 20 de octubre, cuando descendió hasta unos 275 kilómetros sobre la superficie terrestre y la resistencia atmosférica ya no le permitió mantener la estabilidad necesaria para realizar observaciones científicas.

El descenso se aceleró debido al aumento de la actividad solar, que incrementó la resistencia de la atmósfera sobre el satélite. La NASA intentó prolongar su vida mediante una misión comercial que buscaba elevar nuevamente su órbita, pero el operativo concluyó sin conseguirlo.

Ahora, Swift continuará perdiendo altura hasta entrar en la atmósfera. Aunque los cálculos se actualizan conforme cambia su trayectoria, se prevé que esto ocurra durante los primeros días de noviembre.

La mayor parte de la nave, de alrededor de 1.5 toneladas, se desintegrará durante la reentrada. Sin embargo, algunos componentes fabricados con tungsteno y partes de sus espejos podrían resistir las altas temperaturas.

La zona exacta donde podrían caer esos fragmentos tampoco puede determinarse todavía. Debido a la inclinación de su órbita, las posibles áreas de reentrada se encuentran dentro de una amplia franja del planeta, aunque la mayor parte corresponde a océanos.

Una misión que debía durar dos años y llegó a casi 22

Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 desde Cabo Cañaveral para estudiar los estallidos de rayos gamma, considerados entre las explosiones más energéticas del universo.

Su capacidad para detectar un fenómeno y girar rápidamente hacia él —característica que inspiró su nombre— permitió alertar a otros observatorios para continuar estudiando eventos astronómicos prácticamente desde el momento en que ocurrían.

Aunque originalmente fue diseñado para una misión principal de apenas dos años, se mantuvo activo durante más de dos décadas.

A lo largo de su trayectoria registró más de 2 mil estallidos de rayos gamma y alrededor de mil 400 supernovas, además de observar cometas, asteroides, agujeros negros y otros fenómenos cósmicos.

Su próxima reentrada marcará el final físico de uno de los observatorios más longevos de la NASA, después de una misión que superó ampliamente la vida útil para la que había sido diseñado.