El hallazgo de los investigadores de la UNAM abre esperanza de nuevos antibióticos frente a bacterias resistentes como tuberculosis y Staphylococcus aureus,
Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y la Stanford University, desarrolló tres nuevos antibióticos a partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici y compuestos derivados del chile habanero.
El avance científico representa una posible alternativa frente a la creciente crisis mundial de resistencia antimicrobiana, ya que los nuevos compuestos lograron combatir bacterias altamente peligrosas y resistentes sin dañar células humanas sanas.
Los investigadores identificaron dos moléculas clave conocidas como benzoquinonas, obtenidas a partir de sustancias derivadas del veneno del alacrán originario de Veracruz y de compuestos presentes en el chile habanero (Capsicum chinense).

Una de las características más llamativas del descubrimiento es que estas moléculas cambian de color al oxidarse y entrar en contacto con el aire, mostrando propiedades antibióticas distintas según el tono adquirido.
La llamada benzoquinona azul mostró alta efectividad contra la tuberculosis, al atacar directamente a la bacteria Mycobacterium tuberculosis.
Por otro lado, la benzoquinona roja demostró capacidad para combatir el Staphylococcus aureus, un patógeno intrahospitalario relacionado con enfermedades severas como neumonía, septicemia, meningitis, infecciones cutáneas y endocarditis.
El tercer compuesto desarrollado también estaría enfocado en bacterias que afectan especialmente a pacientes hospitalizados y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

El grupo de cientificos está integrado por Lourival Possani Postay, investigador del Instituto de Biotecnología, campus Morelos, de la UNAM –en colaboración con Rogelio Hernández Pando, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), y Richard Zare, de la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos–.
Los especialistas consideran que este hallazgo podría marcar un paso importante en el desarrollo de nuevas generaciones de antibióticos, particularmente ante el aumento de bacterias multirresistentes que representan uno de los mayores retos para la salud pública mundial.




























































