El presidente estadounidense Donald Trump anunció que la medida ocurrirá después de derrotar a Irán y afirmó que su país mantiene un bloqueo naval sobre la estratégica vía marítima
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea declarar el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense una vez que concluya el conflicto militar con Irán, en una nueva escalada de su retórica sobre el control de esta estratégica vía marítima.
Durante un acto político en Garden City, Nueva York, Trump aseguró que la medida se concretaría “muy pronto” después de que Estados Unidos termine de derrotar a Irán.
El mandatario también sostuvo que las fuerzas estadounidenses mantienen un bloqueo sobre la zona y que ningún barco puede atravesarla sin autorización de Washington.
La declaración se produce en medio de las tensiones entre Washington y Teherán por el control y tránsito marítimo en el estrecho, una ruta fundamental para el comercio energético mundial.
El tráfico de embarcaciones ha disminuido considerablemente desde el inicio del conflicto y las negociaciones para alcanzar un acuerdo de alto el fuego permanecen estancadas.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las principales rutas para el transporte internacional de petróleo. Alrededor de una quinta parte del suministro mundial de crudo transita normalmente por esta zona, por lo que cualquier interrupción genera efectos inmediatos en los mercados energéticos.
La tensión ya ha tenido repercusiones en los precios internacionales del petróleo. Este viernes, el crudo Brent registró un incremento de alrededor de 1.45 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió aproximadamente 1.15 dólares, en un contexto marcado por ataques contra buques y la incertidumbre sobre el futuro del tránsito marítimo.
Irán, por su parte, mantiene una postura contraria a las pretensiones estadounidenses sobre la vía marítima y sostiene que el control del estrecho corresponde a sus propias autoridades. La disputa se suma a las diferencias que mantienen ambos países sobre las condiciones para avanzar hacia una solución al conflicto.
La administración Trump también ha señalado que Estados Unidos tiene capacidad para mantener de manera indefinida el bloqueo naval de los puertos iraníes, mientras continúan las presiones económicas y militares contra Teherán.
La posibilidad de que Washington intente atribuirse formalmente la soberanía sobre el estrecho representa un nuevo factor de tensión internacional, debido a la importancia estratégica de esta vía y a las implicaciones que tendría cualquier modificación unilateral de su estatus.





























































