El monarca falleció este viernes en Oslo tras una infección bacteriana; concluye un reinado de 35 años marcado por su cercanía con la sociedad noruega
El rey Harald V de Noruega murió este viernes 28 de agosto de 2026 a los 89 años, poniendo fin a un reinado de más de 35 años y a una de las etapas más prolongadas de la monarquía noruega contemporánea.
La Casa Real de Noruega informó que el monarca falleció pacíficamente a las 06:35 horas locales en el Hospital Universitario de Oslo Rikshospitalet, donde permanecía internado debido a una grave infección bacteriana en la sangre.
Harald V había llegado al trono en 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V, y durante más de tres décadas se consolidó como una figura de unidad nacional y uno de los monarcas europeos con mayor longevidad. Su estilo cercano y su disposición a modernizar la institución contribuyeron a mantener una amplia popularidad entre la población noruega.
📢 Noruega despidió a Harald V: El monarca que desafió al protocolo por amor y diversidad.
Noruega llora la partida del rey Harald V, quien falleció este viernes a los 89 años en el Hospital Nacional de Oslo. Tras 35 años de reinado, concluye la era de una de las figuras más… pic.twitter.com/H0vhqtvhXY
— Noticias Énfasis (@enfasisnoticias) August 28, 2026
Haakon asume la Corona
Tras el fallecimiento de Harald, su hijo, el hasta entonces príncipe heredero Haakon, asumió de manera inmediata la jefatura del Estado noruego. El nuevo monarca tiene 53 años y se prevé que utilice el nombre de Haakon VIII.
Con el cambio en la Corona, la princesa Ingrid Alexandra, hija de Haakon, pasa a ocupar el primer lugar en la línea de sucesión. La legislación noruega establece que los descendientes suceden al trono en función de la primogenitura, con independencia del género para las generaciones comprendidas por la reforma constitucional.
La esposa de Haakon, Mette-Marit, se convierte en la nueva reina de Noruega.
Un monarca cercano a los noruegos
Durante su reinado, Harald V fue reconocido por su carácter cercano y por su papel como símbolo de unidad nacional. Su figura cobró especial relevancia durante momentos de crisis, entre ellos los atentados de 2011, cuando sus mensajes de solidaridad y defensa de los valores democráticos tuvieron un fuerte impacto en la sociedad noruega.
El monarca también destacó por una visión más moderna de la institución, incluyendo posturas favorables a la diversidad y una relación menos rígida con las tradiciones de la realeza.
Su matrimonio con Sonja Haraldsen, una mujer de origen no aristocrático, en 1968 representó además un cambio significativo respecto de las tradiciones de las casas reales europeas. Sonja se convirtió en reina consorte cuando Harald ascendió al trono en 1991.
Tras conocerse la muerte del monarca, Noruega inició un periodo de duelo nacional. La ciudadanía comenzó a concentrarse en las inmediaciones del Palacio Real de Oslo para colocar flores y rendir homenaje al soberano.































































