La falta de educación bilingüe, intérpretes y políticas interculturales limita el acceso y permanencia de personas sordas e infancias indígenas, advierte académico de la UAEH
Minorías lingüísticas en México, en particular las personas sordas y los hablantes de lenguas indígenas, continúa reproduciendo rezagos estructurales que afectan su acceso, permanencia y desempeño en todos los niveles escolares, advirtió Johan Cristian Cruz Cruz, profesor investigador del Área Académica de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
El especialista explicó que, en el caso de las niñas y niños sordos que nacen en familias oyentes, suele priorizarse el uso de prótesis o implantes cocleares, dejando de lado la adquisición temprana de una lengua de señas. “Cuando no adquieren ninguna lengua en los primeros años de vida, llegan a la escuela sin herramientas lingüísticas ni cognitivas. Esto deriva en analfabetismo funcional y trayectorias educativas muy limitadas”, señaló.
Una situación similar ocurre con las infancias indígenas monolingües, quienes frecuentemente son colocadas en desventaja dentro del aula. Remarcó.
Muchos estudiantes son diagnosticados erróneamente con trastornos de aprendizaje por no hablar español, cuando en realidad enfrentan barreras lingüísticas. A ello se suma la escasez de docentes capacitados e intérpretes académicos, lo que incrementa la reprobación, la deserción y la exclusión escolar.

Cruz Cruz recordó que México cuenta con 68 lenguas originarias vivas, de las cuales alrededor del 45 por ciento se encuentra en riesgo de desaparecer. Esta problemática también se refleja en las escuelas, donde muchas lenguas ya no se transmiten a las nuevas generaciones, provocando que niñas y niños no dominen plenamente ni su lengua materna ni el español, afectando la comprensión lectora, la escritura y su desarrollo académico.
El investigador subrayó que las desigualdades comunicativas no se limitan al ámbito educativo, sino que también impactan en sectores como la salud y la justicia, donde la falta de intérpretes certificados impide que personas sordas o indígenas comprendan indicaciones médicas, trámites administrativos o procesos legales. “El derecho a la educación se rompe cuando no hay acceso a la comunicación”, afirmó.
Finalmente, enfatizó la urgencia de fortalecer las políticas públicas que garanticen una educación bilingüe e intercultural desde el nacimiento. “Si queremos elevar el nivel educativo de estos grupos, debemos asegurar que todas las infancias, sordas, indígenas o hablantes de cualquier lengua minoritaria, accedan a una lengua completa desde el inicio de su vida escolar, porque sin lengua, no hay aprendizaje”, concluyó.
































































