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sábado, julio 11, 2026
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¿Y si sí convertimos a México en el país que soñamos?

¡Quedamos fuera del Mundial! México cayó ante Inglaterra y la ilusión mundialista se apagó, pero lo que vimos en la cancha fue mucho más que un partido de fútbol: fue el reflejo exacto de lo que somos en nuestra mejor versión.

 

Por Bryan R.


Vimos a un equipo que,
contra todos los pronósticos, salió echado para adelante. Un México que no se achicó, que puso a temblar a una de las potencias mundiales, que se cayó y se levantó todas las veces que fue necesario.

Durante esos 450 minutos que duró nuestra participación en la Copa Mundial 2026, fuimos una sola nación. Se borraron las clases sociales, las ideologías políticas y los códigos postales. Éramos millones cantando al unísono el Himno Nacional, con la piel chinita y un orgullo que nos desbordaba el pecho. Sin distanciamientos, sin divisiones.

Pero cuando se apagó el televisor, el ¿y si sí? que tanto repetíamos con ilusión toma un significado diferente:

¿Y si sí podemos ser ese país todos los días? ¿Ese país que avanza, que ve al prójimo triunfar y, en lugar de meterle el pie, le da gusto? Nos sobra corazón en las gradas, pero nos falta llevar esa misma pasión a nuestras vidas diarias.

Según los datos del INEGI, el 87% de los mexicanos se sienten orgullosos de serlo, pero solo el 13% confía en lasdemás personas en su entorno. Y ni qué decir del dolor que sentimos con un gol al último minuto, pero normalizamos que de acuerdo con los registros INE, cuando se trata de tomar las decisiones importantes para el rumbo de México, el abstencionismo suele superar al 40% de la población bajo la premisa popular de «para qué voto, si nada cambia».

Tal vez, en cada «¿y si sí?» está el cambio; tal vez en cada uno está la verdadera transformación social que tanto anhelamos:

¿Y si sí en lugar de pelearnos en redes sociales por frivolidades, empezamos a ser más tolerantes y cambiamos «el que no transa no avanza» por el trabajo honesto, la empatía y la solidaridad?

¿Y si sí empezamos a tirar la basura en su lugar, ceder el paso, pagar impuestos, ser justos y a hacer comunidad?

Como diría aquella famosa frase: se vale «imaginarnos cosas chingonas». Cosas tan buenas que a los pesimistas les parezcan una utopía; tan difíciles que los cínicos digan que suenan imposibles. Pero la historia nos ha enseñado que cuando el mexicano trabaja en lo individual y se une en lo colectivo, es imparable.

Ya demostramos que podemos ser un solo país frente al mundo durante 450 minutos. Ahora toca demostrarlo en la vida real para convertir todos esos «¿y si sí?» en un contundente «sí se pudo».

-CAPG-