Denise Dresser cuestiona que un crédito de 150 millones de dólares estaría respaldado por obras de la colección Gelman; el convenio para su exhibición internacional fue firmado con el INBAL
La politóloga Denise Dresser cuestionó el manejo de la Colección Gelman y la salida de varias de sus obras hacia España, al señalar una coincidencia entre el acuerdo de gestión suscrito con Banco Santander y un préstamo millonario otorgado a los propietarios del acervo.
A través de un posicionamiento difundido públicamente, Dresser retomó información publicada por The New York Times y calificó como severas las críticas hacia el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por el tratamiento otorgado a la colección, que incluye importantes obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.
Uno de los puntos señalados por la politóloga es que Santander habría otorgado un préstamo de al menos 150 millones de dólares garantizado con obras de la colección. Una investigación publicada por El País reportó que el crédito, concedido el 8 de enero de 2026 a Marcelo Zambrano, tiene como garantía 156 obras de la colección, valuadas en aproximadamente 356 millones de dólares.
Dresser destacó además la cercanía temporal entre esta operación financiera y el acuerdo institucional para la exhibición internacional del acervo.
De acuerdo con su planteamiento, el convenio fue suscrito entre el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Santander y los propietarios de la colección.

Debate por la salida de las obras
La Colección Gelman reúne alrededor de 160 piezas, incluidas 18 obras de Frida Kahlo, además de trabajos de Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Santander informó que su Fundación asumió la gestión del acervo para su conservación, investigación y exhibición internacional.
La controversia se intensificó debido a que algunas de las piezas cuentan con declaratoria de Monumento Artístico. El INBAL sostiene que estas obras pueden salir temporalmente del país con autorización y bajo las condiciones establecidas por la legislación mexicana.
El propio Santander ha señalado que el acuerdo de gestión tiene una duración de cinco años, pero aseguró que no implica cambio de propietario ni traslado definitivo de las obras y que está previsto su retorno a México en 2028.
Sin embargo, para Dresser, la combinación entre el crédito bancario y la salida de las obras plantea interrogantes sobre el control efectivo del acervo y sobre las garantías existentes para asegurar su regreso.
La politóloga resumió su crítica con una frase que ha generado debate: “Soberanía de discurso; despojo en los hechos”, al cuestionar que obras emblemáticas de Frida Kahlo hayan salido del país mientras persisten dudas sobre las condiciones financieras y jurídicas que rodean a la colección.
El caso mantiene abierto el debate sobre hasta dónde puede llegar la difusión internacional del arte mexicano cuando las obras forman parte de colecciones privadas, pero algunas de ellas cuentan al mismo tiempo con mecanismos de protección como Monumento Artístico.
Desde esta perspectiva, analistas cuestionan si el traslado y las condiciones pactadas son compatibles con el espíritu de las disposiciones legales destinadas a impedir que bienes culturales de carácter protegido salgan permanentemente del país.
Otro de los puntos que ha generado mayor controversia es el supuesto uso de las obras como respaldo dentro de una operación financiera vinculada con el banco privado. Esta situación ha alimentado las críticas de quienes consideran que el patrimonio artístico mexicano no debería quedar sujeto a mecanismos que puedan comprometer su control o disponibilidad.






























































