Investigadores de la UAEH advierten riesgos ambientales y agrícolas por la alta concentración de residuos plásticos y la falta de oxígeno en la presa Endhó
La presa Endhó registra la mayor concentración de residuos plásticos detectada en la región y presenta condiciones prácticamente nulas de oxigenación, derivadas de los altos niveles de contaminación que afectan al cuerpo de agua.
Esta situación representa una amenaza para los ecosistemas locales y para los suelos agrícolas del Valle del Mezquital, donde sus aguas son utilizadas para el riego de cultivos.
Así lo dio a conocer Jhovani Enrique Bornacelli Camargo, profesor investigador de la Escuela Superior de Tepeji del Río (ESTe) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), quien encabeza un proyecto de monitoreo ambiental junto con el estudiante Jesús Barrientos Ángeles para evaluar la calidad del agua y la presencia de microplásticos en la región Tula-Tepeji.
De acuerdo con los resultados obtenidos, aunque las aguas residuales aportan nutrientes que favorecen la producción agrícola, los polímeros presentes en ellas pueden acumularse en cultivos de consumo humano, como lechugas y pepinos. Además, afectan a organismos esenciales para la fertilidad de los suelos, como las lombrices, lo que podría traducirse en una disminución del rendimiento agrícola y una aceleración de los procesos de erosión.

Los análisis realizados por los especialistas revelaron que la presa Endhó presenta un entorno anóxico, es decir, con una disponibilidad de oxígeno cercana a cero, así como condiciones químicas altamente reductoras que dificultan el desarrollo de la vida acuática y reflejan un severo desequilibrio ecológico.
Las muestras recolectadas mostraron la presencia de aproximadamente 260 microfibras y cerca de tres mil partículas sintéticas por cada 20 mililitros de agua, cifras superiores a las registradas en otros cuerpos hídricos de la región, como la presa Requena, el río Tepeji y el río Tula.
Bornacelli Camargo explicó que existe una relación directa entre el deterioro de la calidad del agua, la proliferación del lirio acuático y el incremento de mosquitos en la zona. Señaló que la elevada carga de materia orgánica consume grandes cantidades de oxígeno durante su descomposición, mientras que la expansión de esta planta invasora agrava las condiciones ambientales y genera refugios para insectos vectores.

Desde la comunidad de San Mateo La Curva, Paulino Guerrero Sánchez, trabajador ribereño de la región, recordó que la llegada de descargas residuales a la presa en 1972 provocó una mortandad masiva de peces y transformó profundamente una zona que anteriormente destacaba por su actividad turística y pesquera.
Ante este panorama, consideró que las investigaciones desarrolladas por la UAEH representan una oportunidad para impulsar estrategias de saneamiento y recuperación ambiental que beneficien a las comunidades asentadas alrededor del embalse.
Como parte de las posibles soluciones, el investigador universitario propuso el uso de tecnologías basadas en láser para identificar contaminantes de manera más eficiente y aplicar procesos capaces de degradarlos en compuestos menos dañinos para el ambiente. Asimismo, subrayó la importancia de fortalecer el manejo adecuado de residuos y fomentar la educación ambiental como herramientas clave para rescatar los cuerpos de agua de la región.





























































