COMENZÓ LA semana con buenas noticias económicas para México, luego de que el país alcanzara una Inversión Extranjera Directa de 23 mil 591 millones de dólares durante el primer trimestre del año, estableciendo un nuevo máximo histórico.
Estados Unidos se mantuvo como el principal inversionista al aportar 10 mil 210 millones de dólares, cifra que representa un incremento de 23.6 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
Los datos también reflejan confianza internacional en el mercado mexicano. España apareció en segundo lugar con una IED de 3 mil 804 millones de dólares y un crecimiento de 18.5 por ciento. Le siguieron Australia, Japón y Canadá.
De acuerdo con información del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, los principales destinos de atracción de inversión fueron Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Baja California y Jalisco.
LA BALANZA comercial del país durante los primeros cuatro meses de 2026 también reportó cifras positivas, con un superávit de 3 mil 508.2 millones de dólares.
Esto refleja dinamismo en las exportaciones totales, que en abril crecieron a una tasa anual de 32.56 por ciento.
Las exportaciones no petroleras avanzaron 33.45 por ciento, mientras que las petroleras aumentaron 7.92 por ciento, rompiendo así una racha de 12 meses consecutivos de caídas.
Destaca además que las exportaciones manufactureras no automotrices representaron el 67.35 por ciento de las exportaciones totales de México durante el primer cuatrimestre del año, superando incluso el máximo histórico registrado en 2009.
HAY OPTIMISMO por el arranque formal de la revisión del T-MEC con Estados Unidos, aunque Canadá todavía no participa en la mesa de negociación.
México ha cumplido o alcanzado acuerdos en más del 90 por ciento del paquete de 54 exigencias planteadas por Estados Unidos, especialmente en temas relacionados con barreras no arancelarias, energía y medio ambiente.
LAS SOCIEDADES cooperativas han demostrado ser fundamentales para el desarrollo económico y social de muchas regiones del país.
Uno de los casos más representativos es el de la Sociedad Cooperativa Tzibanzá, integrada por una comunidad otomí de aproximadamente 800 habitantes en Cadereyta.
Aunque históricamente la población se dedicó a la pesca y la agricultura, encontró en el turismo una nueva oportunidad de desarrollo aprovechando la presa Zimapán.
Así nació Isla Tzibanzá, un destino donde hoy se realizan actividades como senderismo, kayak, pesca deportiva, recorridos en lancha, ecoturismo y glamping.
En menos de una década, el sitio logró posicionarse como ejemplo de sustentabilidad, organización comunitaria y aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
Con apoyo del gobierno de Querétaro, la cooperativa se convirtió además en sede de eventos nacionales como el torneo “Pescando por una Vida Digna”, que generó una derrama económica de 2.5 millones de pesos y mantiene una causa social enfocada en apoyar a niños con discapacidad.
Sin embargo, el potencial de Tzibanzá aún enfrenta retos importantes relacionados con accesos carreteros, conectividad digital, bancarización y señalización turística.
La región está lista para crecer mucho más, pero requiere infraestructura acorde con el nivel de desarrollo turístico que ya comenzó a construir.
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