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miércoles, agosto 26, 2026
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¿Tu hijo parece distraído? Podría no estar escuchando bien

Problemas de audición leves pueden confundirse con falta de atención y afectar el aprendizaje; especialistas explican qué señales observar.

 

Una baja en el rendimiento escolar, distracción constante o retraso en el lenguaje no siempre tienen que ver con falta de interés. En algunos casos, el problema puede estar en algo tan básico como no escuchar correctamente.

El regreso a clases suele venir acompañado de listas de útiles, uniformes nuevos, revisiones de la vista y ajustes de rutina. Pero hay un aspecto que con frecuencia queda fuera de la conversación: la salud auditiva de niñas y niños.

Escuchar bien es fundamental para aprender. En el salón de clases, buena parte de la información llega a través de la voz del maestro, las explicaciones verbales, las indicaciones y el trabajo en equipo. Por ello, incluso una pérdida auditiva leve puede dificultar la comprensión, especialmente cuando hay ruido alrededor.

El doctor Francisco Javier Saynes Marín, expresidente de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, advierte que algunos problemas de audición pueden confundirse fácilmente con falta de atención, bajo rendimiento o incluso problemas de conducta.

“Es común que la falta de atención o el bajo rendimiento de un alumno se atribuyan erróneamente a problemas de conducta o desinterés. Sin embargo, en muchos casos, la raíz del problema es que el niño simplemente no está escuchando bien”, señala.

Cuando escuchar mal afecta el desempeño escolar

Una pérdida auditiva leve o unilateral, es decir, que afecta solo a un oído, puede pasar inadvertida durante mucho tiempo.

Sin embargo, distintos estudios han relacionado estas dificultades con problemas en el desarrollo del lenguaje, la lectura y el desempeño académico.

En un salón donde varias personas hablan al mismo tiempo, hay ruido exterior o el alumno está lejos del maestro, una disminución auditiva puede hacer que seguir una explicación sea mucho más complicado.

El resultado puede ser un niño que parece distraído, que pide constantemente que repitan las instrucciones o que pierde partes importantes de la clase.

¿Qué tan frecuente es?

En México, el Censo de Población y Vivienda del INEGI reporta que 6.18 millones de personas viven con alguna discapacidad, y dentro de este grupo, 22.1% presenta una dificultad importante para oír, incluso utilizando aparato auditivo.

Además, estimaciones de la Secretaría de Salud señalan que cada año nacen en el país entre 2 mil y 6 mil niños con hipoacusia o sordera.

Aunque el tamiz auditivo neonatal permite detectar muchos casos desde los primeros meses de vida, algunos problemas auditivos pueden aparecer más adelante durante la infancia.

No siempre se trata de una pérdida permanente

Algunos padecimientos frecuentes en la infancia pueden disminuir temporalmente la audición.

Uno de ellos es la otitis media con derrame, que provoca acumulación de líquido detrás del tímpano. Puede no causar dolor intenso y, precisamente por eso, pasar desapercibida.

Mientras el problema persiste, el menor puede escuchar de manera deficiente durante semanas o meses, algo que puede afectar su desempeño dentro del aula.

Por ello, una revisión médica oportuna resulta especialmente importante cuando aparecen cambios repentinos en la forma de escuchar o comunicarse.

Las señales que no conviene ignorar

Padres y maestros pueden desempeñar un papel clave en la detección temprana. Algunas señales merecen especial atención:

  • Habla más fuerte de lo habitual.
  • Sube demasiado el volumen de la televisión o dispositivos.
  • Pide con frecuencia que le repitan lo que se le dice.
  • Parece distraído constantemente.
  • Tiene dificultad para seguir instrucciones verbales.
  • Busca sentarse cerca del maestro.
  • Presenta retraso en el desarrollo del lenguaje.
  • Responde cuando se le habla de un lado, pero no del otro.
  • Ha tenido infecciones frecuentes de oído.

“Si los padres o maestros notan que el niño sube mucho el volumen de la televisión, pide que le repitan las instrucciones o necesita sentarse muy cerca del maestro, no deben dejarlo pasar”, señala Saynes Marín.

Revisar la audición también es prepararse para aprender

Así como una revisión de la vista puede ayudar a detectar problemas antes de que afecten el desempeño escolar, prestar atención a la audición puede marcar una diferencia importante.

Ante cualquier señal de alerta, la recomendación es acudir con un especialista en Otorrinolaringología para determinar si existe alguna alteración y cuál es su causa.

El regreso a clases no solo implica estar preparado con cuadernos, horarios y mochilas. También significa asegurarse de que niñas y niños tengan las condiciones necesarias para escuchar, comprender, participar y aprender.

Porque muchas veces un alumno no está distraído: simplemente no está escuchando bien.