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miércoles, marzo 18, 2026
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Quemar los barcos para alcanzar tus objetivos

“Si hoy estás frente a una idea que te entusiasma y te asusta al mismo tiempo, quizá no necesitas más certezas. Quizá necesitas quemar el barco que te mantiene dudando y confiar en que, aun con miedo, tienes la capacidad de aprender a navegar en tierra firme…”

¿Te ha pasado alguna vez que tienes una idea increíble para iniciar un proyecto fantástico, cuentas con los recursos y la capacidad intelectual para hacerlo, pero algo dentro de ti te dice que algo puede salir mal? Y peor aún: esa voz interior suena igual a la tuya. No grita ni se impone, simplemente duda, cuestiona y te invalida.

Si te sentiste identificado, quédate, porque de eso justamente quiero hablarte.

Desde la psicología clínica, entendemos que esta voz no aparece porque seas débil o incapaz, sino porque tu mente está intentando protegerte. Cada vez que te acercas a lo nuevo, a lo que implica exposición y cambio, el cerebro busca rutas de escape. Quiere asegurarse de que, si algo sale mal, puedas volver atrás sin consecuencias.

Aquí es donde me gusta traer una fábula que muchas personas conocen: la de “quemar los barcos”. Se dice que, al llegar a una tierra desconocida, un líder ordenó quemar las embarcaciones para que su gente entendiera que no había marcha atrás. O avanzaban o avanzaban. No porque fuera fácil, sino porque el compromiso con el objetivo era mayor que el miedo.

Nuestra mente suele hacer lo contrario: mantiene los barcos intactos. Se dice a sí misma: “inténtalo, pero no del todo”, “avanza, pero deja una salida”, “si no funciona, siempre puedes regresar”. El problema es que esa salida constante alimenta la duda y fortalece al síndrome del impostor. Mientras exista un barco al cual volver, la voz interna tendrá argumentos para sabotear cada paso.

Esa narrativa aparece disfrazada de sensatez: “mejor espera”, “prepárate un poco más”, “no es el momento adecuado”. Y así, sin darnos cuenta, postergamos decisiones importantes no por falta de capacidad, sino por miedo a comprometernos con nosotros mismos.

Quemar los barcos, no significa actuar impulsivamente ni sin reflexión. Significa tomar una decisión interna: dejar de evaluarte desde la posibilidad del fracaso y empezar a moverte desde la responsabilidad de hacerlo funcionar. Significa cambiar la pregunta de “¿y si no puedo?” por “¿qué necesito aprender para lograrlo?” CONFIAR EN TI.

En consulta, muchas personas me dicen que lo que más les paraliza no es fallar, sino confirmar sus propias dudas. Pero cuando se quema el barco —cuando se decide avanzar sin la opción constante de huir— ocurre algo importante: la mente deja de pelear consigo misma y comienza a enfocarse en resolver.

Iniciar un proyecto no es una prueba de valor personal. No define quién eres. Es un proceso lleno de ajustes, errores y crecimiento. La diferencia está en desde dónde lo inicias: con un pie en tierra y otro en el barco, o con ambos pies en el camino que elegiste.

Si hoy estás frente a una idea que te entusiasma y te asusta al mismo tiempo, quizá no necesitas más certezas. Quizá necesitas quemar el barco que te mantiene dudando y confiar en que, aun con miedo, tienes la capacidad de aprender a navegar en tierra firme.

Construyamos juntos una mejor versión de ti. @proyecto_be