Exposiciones, historia y cultura popular en museos de Tulancingo donde esperan recibir hasta 12 mil visitantes, en un recorrido de identidad y asombro
En esta Semana Santa, los museos de Tulancingo se preparan para convertirse en espacios de reencuentro con la memoria y resonar con la identidad, al proyectar la llegada de entre 10 mil y 12 mil visitantes que encontrarán en sus salas un viaje entre el pasado y el presente.
Con horarios de martes a domingo, de 9:00 a 19:00 horas, estos recintos abrirán sus puertas con recorridos guiados que invitan no solo a conocer, sino a sentir cada historia.

La temporada vacacional representa el segundo periodo de mayor afluencia, consolidando a estos espacios como referentes culturales en la región.
En la antigua estación ferroviaria, el Museo del Ferrocarril de Tulancingo resguarda siete salas permanentes donde fotografías y objetos evocan el legado del tren, ese símbolo de progreso que marcó generaciones.

En este mismo recinto, el próximo 31 de marzo se inaugurará la exposición “Estación de los Sueños”, una muestra que permanecerá hasta el 20 de abril y que arrancará con un espectáculo infantil encabezado por la imitadora Lara Campos.
Por su parte, el Museo de Datos Históricos de Tulancingo ofrece un recorrido íntimo por el Tulancingo prehispánico y contemporáneo, donde piezas arqueológicas y documentos dan voz a personajes que han forjado la historia local.

En contraste, la emoción de la cultura popular cobra vida en el Museo del Santo, dedicado al legendario El Santo. Fotografías, objetos personales, rollos cinematográficos y maquetas recrean escenas inolvidables de quien se convirtió en ícono nacional, haciendo de este recinto un espacio único en México.
La agenda cultural se extenderá hacia finales de abril con la presentación de una colección de maquetas ferroviarias elaboradas por Jesús Francisco Flores Medina, sobreviviente del sismo de 1985, cuya historia refleja resiliencia y esperanza, conectando su experiencia personal con la memoria colectiva del país.
Así, entre rieles, máscaras y relatos, Tulancingo invita a propios y visitantes a redescubrir su riqueza cultural en una temporada donde el descanso también se convierte en una oportunidad para reconectar con las raíces y las emociones.






























































