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sábado, mayo 16, 2026
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Morelos, de los estados más violentos de México: Diócesis de Cuernavaca

Morelos es uno de los estados más violentos del País, aseguró Ramón Castro Castro, Obispo de la Diócesis de Cuernavaca al encabezar la edición número 12 de la Caminata por la Paz.

 

Desde la catedral de Cuernavaca, Monseñor Castro dijo que Morelos ocupa el primer lugar nacional en percepción de inseguridad, en extorsiones y en feminicidios, el segundo en homicidios dolosos y el décimo en reclutamiento de menores por el crimen organizado.

“Nuestra realidad en Morelos es la siguiente: primer lugar nacional en percepción de inseguridad, segundo lugar en homicidio doloso, primer lugar en feminicidios, lugar primero también en violencia política y también el décimo lugar de reclutamiento de menores por el crimen organizado.

“Morelos se mantiene en ese segundo lugar de homicidios dolosos y lo que creció de un modo tan alarmante, si ustedes vieran todo lo que he recibido en cartas de gente anónima, que me dice ‘haga algo por esta extorsión y este derecho de piso que nos están imponiendo’ y hoy, por desgracia, Morelos lidera este delito en el País”, dijo en el mensaje que ofreció al concluir la caminata.

La movilización partió de las inmediaciones de la iglesia de Tlaltenango, en la Avenida Emiliano Zapata de Cuernavaca, desde donde avanzó hasta llegar al centro de la ciudad.

Miles de personas, vestidas en su mayoría de blanco, participaron en la caminata, así como sacerdotes y párrocos de todo el Estado.

Castro Castro criticó que las autoridades maquillen las cifras relacionadas con la violencia e inseguridad con el fin de dar una falsa tranquilidad a la ciudadanía.

“Mentir sobre la realidad también es una forma de violencia porque se termina lastimando otra vez a quienes ya han sufrido demasiado. Cuando el dolor de las víctimas se minimiza, se manipula o se utiliza solamente como recurso político, se vuelve a crucificar su dignidad.

“El dolor no hay que maquillarlo. La verdad también es una forma de justicia. No puede existir paz auténtica allí donde la verdad es escondida, minimizada o maquillada. La paz no nace de discursos optimistas ni de narrativas construidas para tranquilizar momentáneamente a la opinión pública”, expresó.

Aseguró que tanto Morelos, como México, son un pueblo herido, reconocido por quienes caminan sus calles, escuchan a las familias y acompañan funerales frecuentemente.

“El mensaje que comparto con ustedes no es de un político, ni de un analista social, ni de alguien que pretende señalar desde lejos el sufrimiento de los demás. Hablo como pastor, como hermano que camina con su pueblo. Hablo como el discípulo de Jesucristo que ha visto demasiadas lágrimas en los rostros de Morelos y de México.

“He escuchado el silencio roto de las madres buscadoras. He visto el miedo de los jóvenes que sienten que el futuro se les escapa. El cansancio de familias enteras que viven en la incertidumbre, la violencia, el abandono. El cansancio de los transportistas que no pueden trabajar honestamente porque el crimen organizado los tiene subyugados. El hartazgo de tantos que ya no soportan la corrupción que vivimos. Y delante de este dolor, la Iglesia no puede permanecer indiferente ni refugiada en la comodidad de sus templos”, dijo.

Durante su mensaje, el Obispo de la Diócesis de Cuernavaca también se refirió al asesinato de la activista Sandra Rosa Camacho, quien a pesar de denunciar públicamente las amenazas de las que era víctima fue asesinada sin contar con la protección de las autoridades de Morelos.

“El asesinato de Sandra Rosa Camacho, activista afroamericana. Delegada municipal en Temoac, comprometida con su comunidad, que en agosto de 2025 había advertido públicamente que su vida corría peligro por denunciar redes de extorsión. Fíjense, por atreverse a denunciar la asesinaron, y lo advirtió y nadie la protegió. ¿Cómo construir la paz cuando los que denuncian el mal son los primeros sin caer”, expresó?

La Caminata por la Paz, añadió el Obispo, es para decirle a las familias morelenses que no están solas.

“Hoy queremos decirle a Morelos y a México algo sencillo, pero profundamente importante: No están solos. La Iglesia no viene a colocarse por encima del pueblo, sino a caminar con él. La Iglesia es este pueblo herido.

“Caminamos con las madres buscadoras que han hecho de la tierra un lugar de búsqueda y de memoria, caminamos con las comunidades que viven amenazadas por el crimen; caminamos con los transportistas, con los jóvenes que todavía quieren creer que su vida puede tener otro destino. Caminamos también con quienes sirven honestamente desde las instituciones y muchas veces se sienten rebasados, porque antes que ideologías, intereses o diferencias, somos hermanos”, dijo Castro.

La movilización concluyó con saldo blanco y sin que se reportaran incidentes.