24.6 C
Mexico City
viernes, junio 26, 2026
Inicio Columna El Mundial que todos jugamos

El Mundial que todos jugamos

Rutas y Ritos, Turismo libre, Diplomacia viva

Inteligencia Artificial, guerras, economía, crisis sanitarias… ¿En cual de todos estos equipos quieres jugar?

 

Por: Luis Felipe Hernández Beltrán.

A Luis Alejandro Hernández Aguilar, mi hijo, por once años jugando en el mismo equipo.

El mundo vive una época en la que la geopolítica se parece cada vez más a un estadio lleno de incertidumbre.

Las principales potencias ocupan los palcos principales, las naciones «emergentes» juegan a ganar protagonismo y los organismos internacionales la hacen de árbitros en un partido donde las reglas cambian constantemente.

Luego entonces, Ante se está jugando un Mundial Geopolítico, lo equivalente a un torneo en el que jueguen a eliminarse no las Selecciones Nacionales, sino las ideas, los modelos de poder y las visiones de futuro que hoy disputan el control del planeta.

Sin duda alguna, la globalización bien podría ser «la Selección de Selecciones» sin director técnico alguno, por lo que ha comenzado a dividirse en varios equipos rivales.

Los conflictos armados, los avances tecnológicos y las luchas por recursos naturales demuestran que la cooperación y la competencia juegan en el mismo terreno. En ese sentido, la redondez del planeta Tierra se convierte en un balón pateado por jugadores que intentan conducirlo hacia su portería ideológica y con ello buscar golpeadas estratosféricas.

Bajo esa hipótesis, en este Mundial, la Tecnología sería algo así como el Messi o el CR7. Tendría una capacidad casi sobrenatural para cambiar el rumbo de los encuentros. Sin embargo, también revelaría un estrategia: cuanto digitlmemte el mundo esté conectado, más dividido está políticamente. Todo lo que prometía unir continentes se ha convertido en una defensa para contener un tiro libre directo entre sociedades.

La Inteligencia Artificial, la selección más joven y prometedora, es sin duda el equipo favorito para ganar la Copa. Lo mismo despierta admiración que temor. Cuenta con una delantera capaz de resolver problemas históricos pero puede juegar un partido distinto que sin la mediación de la FIFA puede establecer las nuevas reglas de juego donde no está incluida la mentada pausa de hudratación.

El partido más atractivo es el Democracia vs Autoritarismo. Ambos equipos representan formas distintas de entender el orden, la estabilidad y el poder.

Las guerras son los partidos que nadie desea ver, pero no se puede dejar de reconocer que existen. Ciudades destruidas, familias desplazadas y generaciones marcadas por la violencia son un recordatorio de que, en la geopolítica, el marcador se refleja en vidas humanas.

A diferencia del Mundial tradicional con muchas ciudades sedes, aquí no existe otro campo donde trasladar el partido. El cambio climático, las migraciones masivas, el control del petróleo y las amenazas sanitarias como en su momento lo fue el Covid-19 y ahora lo es el ébola no reconocen fronteras. Son adversarios que juegan contra todos los equipos simultáneamente. Sin embargo, las grandes potencias actúan como si el campeonato fuera de rivalidades individuales y no una competencia colectiva por la supervivencia y el bienestar global.

¿Qué significaría ganar este Mundial? La verdadera victoria consista en demostrar con goleadas que la cooperación puede ser más poderosa que la confrontación. Los capítulos más importantes de la historia no se deberían de recordar por las guerras que se ganaron, sino por los puentes que construyeron.

El mundo actual disputa este Mundial Geopolítico donde la disputa no es una Copa Mundial, sino el obtener liderazgo en megaestadio compartido por más de diez mil millones de personas. Si las naciones continúan viendo al rival como enemigo absoluto, el torneo terminará sin vencedores. Pero si se entiende que el balón es de todos, el trofeo será la capacidad de convivir en un mundo cada vez más interdependiente.