Miles de favores concedidos en todo el mundo dan testimonio de la intercesión ante Dios de este santo libanes para alcanzar la gracia deseada.
Ayer 23 de julio la comunidad maronita en Pachuca, Hidalgo celebró las fiestas en honor a San Chárbel el santo libanes por quien se logran los favores de Dios para curar todas las enfermedades del cuerpo y del alma.
Será esta tarde en la iglesia construida en su honor que se ubica sobre bulevar Ramón G. Bonfil en Zona Plateada de la capital hidalguense, donde se ofrecerá una misa además de exponerse sus reliquias.
Cada 24 de julio la Iglesia celebra la fiesta de San Charbel Makhlouf, el gran monje y ermitaño libanés cuya tumba en Annaya recibe miles de peregrinos y ha recibido la oración silenciosa del Papa León, que confió al santo las necesidades de la Iglesia, del Líbano y del mundo.
San Chárbel Makhlouf, nació en Beqakafra, Líbano, el 8 de mayo de 1828 y murió en el monasterio maronita de Annaya, el 24 de diciembre de 1898.
La santidad del monje libanes propició una serie de eventos que confirmarían que era un elegido de Dios.
De acuerdo con ACI prensa un portal que ofrece noticias y recursos sobre la iglesia católica en todo el mundo, señala que, tras su muerte apareció una luz deslumbrante alrededor de su tumba.
Cuando ésta fue abierta cuatro meses después, el cuerpo del ermitaño estaba incorrupto, secretando sangre y sudor. Su cuerpo continuó sangrando durante muchos años, y a veces la sustancia incluso brotaba de las paredes de su tumba.
Actualmente el cuerpo de este asceta y religioso maronita permanece incorrupto.
El Papa León fue el primero en visitar y rezar en la tumba de San Chárbel durante su primer viaje apostólico a Türkiye y Líbano, el 1 de diciembre de 2025, como peregrino de la paz en Oriente Medio.
¿Quién fue San Chárbel?
Su verdadero nombre era Yusef Antun Majluf, Yusef es el equivalente árabe de “José” y Antun lo es de “Antonio”.
Fray Chárbel se destacó por su amor a Cristo y su vida de oración, ayuno y sufrimientos, la predicación y por la taumaturgia (Don de sanar enfermos) que continuó después de su muerte.
Nació en una familia campesina del Líbano. En 1851, ingresó como novicio al monasterio maronita de Mayfouq, y recibió el nombre de Fray Chárbel, a la edad de 20 años. En el monasterio maronita de Annaya, donde vivió hasta su muerte, hizo los votos solemnes en 1853 y fue ordenado sacerdote en 1859.
San Chárbel no hizo más que poner en práctica lo que había aprendido de su maestro espiritual y profesor de Teología, el Beato Nemtala El Hardini, cuando le dijo: «Ser sacerdote, hijo mío, es ser otro Cristo.
Para llegar a serlo no hay más que un camino: ¡el del Calvario! Comprométase sin decaimiento. Él lo ayudará». Así Chárbel vivió su consagración religiosa y sacerdotal, imitando a Cristo.
Como sacerdote de la Orden Maronita, tuvo una vida ejemplar de oración y apostolado. En 1875 recibe autorización para la vida ermitaña. Con una gran austeridad, se dedicó a la oración y la penitencia.
Chárbel Mahklouf murió en el monasterio maronita de Annaya, en la Nochebuena de diciembre de 1898 debido a una enfermedad, que le provocó parálisis.
Después de sepultado, durante 45 noches abundaron testimonios de que brilló una luz muy intensa en su tumba. Actualmente sus restos yacen incorruptos.
Fue beatificado en 1965 y canonizado en 1977. Se dice que desde su tumba emana un líquido acuoso de sangre, siendo éste un caso de emanación milagrosa de sangre licuada o licuefacción, como los de san Jenaro de Nápoles, san Nicolás de Tolentino y de san Pantaleón en el Monasterio de la Encarnación de Madrid.
Con información de ACI Prensa.




























































