“En los últimos días, quizá algunos hemos notado algo curioso en redes sociales: publicaciones que sustituyen esta palabra por expresiones como “cancelar la suscripción”, “autodesvivirse” u otro eufemismo «algospeak«...”
Por: Kathya Moreno.
Hablar del suicidio, es importante, pero hay que hacerlo así, con todas sus letras, llamarlo por su nombre.
En los últimos días, quizá algunos hemos notado algo curioso en redes sociales: publicaciones que sustituyen esta palabra por expresiones como “cancelar la suscripción”, “autodesvivirse” u otro eufemismo «algospeak«.
Las plataformas utilizan sistemas automáticos para detectar y moderar contenido relacionado con suicidio y autolesiones. El problema es que estos sistemas pueden no distinguir perfectamente entre contenidos que promueven o describen conductas de riesgo y aquellos que buscan prevenir, informar o pedir ayuda.
Y esto me lleva a una pregunta: ¿Qué pasa cuando una palabra que necesitamos conversar comienza a convertirse en una palabra que tenemos miedo de pronunciar?
El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha impulsada para generar conciencia y promover acciones de prevención. La propuesta internacional para 2024-2026 es precisamente “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, buscando pasar del silencio y el estigma hacia conversaciones abiertas y compasivas.
La Secretaría de Salud de México ha señalado que preguntar directamente sobre pensamientos suicidas no provoca por sí mismo la conducta suicida y que escuchar, preguntar y fortalecer las redes de apoyo son acciones importantes para la prevención.
Como sociedad, todavía tenemos mucho que aprender, pues aveces creemos que quien está pasando por una situación difícil necesariamente lo demostrará. Pensamos que podremos reconocerlo inmediatamente.
Pero no siempre es así, puede ser la persona que trabaja a nuestro lado, la amiga que sigue publicando fotografías, el familiar que continúa haciendo bromas, el compañero que responde “todo bien”.
Tal vez por eso me preocupa que una palabra tan importante termine escondiéndose detrás de eufemismos.
Entiendo que las plataformas busquen proteger a sus usuarios. La moderación es necesaria, especialmente cuando existe contenido que puede poner a las personas en riesgo.
Pero también necesitamos espacios donde la palabra pueda ser utilizada correctamente: en educación, en prevención, en investigación, en terapia y en conversaciones que pueden ayudar a alguien.
Porque si queremos prevenir el suicidio, necesitamos poder hablar de suicidio.
Este septiembre, mientras hablamos de independencia, de identidad y de todo aquello que nos une como sociedad, también podríamos recordar algo esencial: la vida de las personas que tenemos cerca también merece nuestra atención.
Quizá la próxima vez que preguntemos “¿cómo estás?”, podamos hacerlo con verdadera disposición para escuchar.
Y quizá, cuando una conversación difícil aparezca, no tengamos que buscar otra palabra para sustituir la realidad.
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