Antonio Alcaraz

Saben, me gusta decirles «maestritos» a los niños porque enseñan a los adultos a cada instante el camino de regreso a la CONSCIENCIA. Son auténticoshonestossimples y ocurrentes. Ven, sienten y crean la vida desde el asombro y el corazón, alimentan su alma con alegría, ocurrencias y entusiasmo. Y son un desmadre.

Y eso está bien, realmente disfruto mucho jugar, aprender y resonar con ellos. Sin embargo, algo que me parte el corazón es cuando veo que, al tratar de expresar una emoción o sentimiento o un berrinche, son reprimidos a golpes, insultos o amenazas. Eso les afecta tremendamente en la autoestima y ansiedad.

Eso sí me ofusca, porque sé que si continúan actuando así sus padres o tutores (le llaman disciplina), cuando crezcan, no solo liberarán esa energía reprimida por años porque «no los dejaron ser». Y no se trata de formar generaciones de cristal, sino de seres íntegrosautónomos y FELICES.

También, inconscientemente, buscarán personas (sobre todo parejas), conductas, situaciones de violencia o abuso para sentirse desvalorizados, pues eso es lo que recibieron y aprendieron de sus padres (es un tema muy profundo que luego abordaré) y lo buscan.

Sé que es un tema muy complejo el educar a un niño (esa palabra de educar la he cambiado por acompañar), pues en esas experiencias los niños manifestarán un sinfín de emociones, buenas o malas.

Esas emociones son naturales, pues, son SERES que, al igual que un adulto, sienten, se enojan, se entristecen, lloran y hasta hacen berrinches, pues las conductas las ven como ANTINATURALES y que se intentan corregir.

AQUÍ HAY ALGO IMPORTANTE

No sé si sea instinto o condicionamiento cultural, pero es común ver a padres reprendiendo a sus hijos que hacen berrinches o contentándolos cuando están tristes.

Lo que siempre he sugerido, con mi poca o mucha experiencia de padre, es NO FRUSTRAR las emociones y sentimientos frenando el enojo, reprendiendo el berrinche o eludiendo la tristeza contentándolos, pues, les estamos enseñando y enviando UN MENSAJE EQUIVOCADO: reprimir sus emociones.

Esto causa secuelas graves en el desarrollo del ser humano, pues, si los amenazamos o castigamos antes de comprenderle, quizá haga lo que queremos, pero, de una manera MANIPULADA con la que aprenderá a tener miedo en lugar de descubrir qué le ocurre y cómo solucionarlo. Ellos están descubriendo sus emociones.

LA REPRESIÓN SE LIBERA EN LA ADOLESCENCIA

La represión de emociones la observo como si fuera una «Olla Exprés» en plena ebullición, en la que se acumula la presión de no poder sacar, hacer ni decir lo que se siente. Llega un momento en que la represión emocional hace que explote la olla.

En este caso, los niños explotan y liberan la frustración en LA ADOLESCENCIA, cuando se pierde o se corta todo lazo de confianza con los padres que constantemente le reprimieron o regañaron durante la niñez.

Los adolescentes suelen recurrir a conductas destructivas para expresar algo que no pudieron decir o hacer de niños. Incluso, recurren a conductas autodestructivas como el alcohol, las drogas, los cigarrillos, malas compañías y aquellos caminos que los limitan, con la intención de liberar la frustración, la cual arrastran y crean adultos enfermos, pues sus niños internos están heridos.

Por ello, los niños y las niñas tienen la libertad de expresar todo tipo de emociones como ira, tristeza, miedo, repugnancia hasta alegríaamorconfianza y aceptación, por mencionar algunas.

La siguiente semana abundaré un poco más del tema y en cómo gestionar las emociones de nuestros hijos.

CONTINUARÁ…